En estos días he recordado varias veces a Hubert Lanssiers. Hubert fue un hombre sabio hasta en sus equivocaciones y fue un sacerdote que combinó la bondad con la inteligencia, la ironía y la indignación. Un bienhechor epigramático, con sentido de belleza y proporción pero a la vez con entendimiento de desmesuras y tragedias. He recordado una de sus expresiones que me impresionaron más y recuerdo mejor. “A mí una cosa que me resulta muy cansadora” decía Hubert, “es luchar contra la imbecilidad. Tú puedes luchar contra la maldad, que tiene una cierta lógica, pero contra la necedad es imposible”. [ver más]