La muerte de ‘Gonzalo’

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Una de las últimas fotos de Guzmán en audiencia judicial, septiembre de 2018.

Por Gustavo Gorriti.-

La muerte de Abimael Guzmán no cambiará en el corto plazo –y probablemente tampoco en el mediano– el discurso dominante sobre el impacto de la insurrección senderista en este país. Antes que análisis anclado en conocimiento, ese discurso fue y es exorcismo basado en la maldición y el desprecio.

Ese divorcio del conocimiento abarcó todo el espectro político, desde la izquierda hasta la derecha. Hace pocas semanas, el excanciller Héctor Béjar recicló un argumento que fue casi lugar común en la izquierda en la primera parte de la década de los 80: que la insurrección senderista era una operación dirigida por la CIA para justificar la represión de la izquierda legal.

En la derecha de ese tiempo, Celso Sotomarino afirmaba que el senderismo era dirigido desde un portaaviones soviético anclado en el Caribe. El propio presidente Fernando Belaunde, exasperado ante lo que no podía entender, sostuvo que se trataba de una conspiración extranjera. ¿Qué otra cosa podía explicar el sabotaje a torres de transmisión eléctrica, a puentes, a fundos experimentales que tanto significaban en este país de recio territorio?

La ceguera cognitiva permeó también a las fuerzas de seguridad, salvo contadas excepciones, durante largos años. No se necesita releer a Sun Tzú para saber que en asuntos de vida y muerte, el precio del desconocimiento se paga con sangre.

En la mayoría de naciones ilustradas, el fin de un conflicto provoca una eclosión de historias, reseñas, monografías y memorias que termina de disipar la niebla intelectual de la guerra y permiten describir la verdad de sus hechos. En el Perú, en cambio, el empeño de los exorcistas por impedir el conocimiento ha sido inaudito e intenso.

En su muerte, Abimael Guzmán permanece tan desconocido como lo fue durante los años de la violencia y también luego de su prisión y condena. Si solo fue el “cabecilla sanguinario de la vesania terrorista”, ¿cómo explicar lo dura que fue la lucha contra el senderismo y la intrepidez, esfuerzo y talento que tomó vencerlo?

¿Qué hizo que estudiantes y profesores sin historial previo de violencia, asumieran como una necesidad de la Historia el perpetrar acciones de horrenda crueldad que supuestamente conducirían hacia un futuro justo a la humanidad? ¿Y qué llevó a gente materialista y atea a describir la prevista muerte propia como “el instante supremo de la entrega total al fuego purificador” frente a la mística presencia de “la jefatura”?

 

La rígida ortodoxia

Fue por la ideología extrema y su demostrada capacidad de alterar la conducta humana, especialmente cuando se trata de sistemas cerrados bajo el control vertical de un déspota filosófico. El poder del dogma supremo no se expresaba en la dictadura del proletariado sino en la dictadura de quien fue venerado por sus seguidores (y por él mismo también) como el primer filósofo de este mundo.

 

Veneración a Guzmán en desfile desde la cárcel de Canto Grande, 1991. (Foto: Caretas)

 

Abimael Guzmán fue un comunista de rígida ortodoxia; de la línea que, a partir de la obra fundacional de Marx y Engels, fue desarrollada por Lenin, por Stalin después y luego por Mao. Fue una línea que, pese a presentarse como continuación lógica y creativa de lo precedente, se realizó en cada caso mediante purgas enormes y masivas eliminaciones, sostenida en dos factores conjugados: un disciplinado partido comunista y el culto a la personalidad del líder máximo.

La ortodoxia leninista-stalinista afirmó que el materialismo histórico y el materialismo dialéctico eran los saberes que permitían una interpretación y comprensión plena de las leyes de la historia, de las sociedades, del universo. Leyes que, bien entendidas, permitían encauzar la evolución necesaria de las sociedades hacia las etapas superiores del “socialismo científico”, antesala del comunismo. Pero la interpretación certera de esas leyes precisaba de líderes absolutos con la capacidad de sincronizar la acción de su partido con el cumplimiento de las leyes de la historia.

Esa ortodoxia fue producto de la involución desde el marxismo original, heredero de la Ilustración, al despotismo de Stalin a partir de los años veinte del siglo pasado. Despotismo que, pese a las obvias contradicciones en su desarrollo, se convirtió en la corriente dominante del marxismo gracias a la creación de la Unión Soviética, la victoria contra los nazis en la segunda guerra mundial, el triunfo de Mao en China – junto con otras revoluciones también victoriosas, desde Tito en Yugoslavia, Ho chi Minh en Vietnam, Kim Il Sung en Corea, entre otros –. Esas realidades llevaron incluso a algunos de los más notables intelectuales del siglo pasado, a aceptar que el curso inevitable de la humanidad era el triunfo de la ideología comunista.

Eso puede sonar hoy a caricatura, pero hacia mediados del siglo pasado representaba para muchos el epítome de la eficacia puesta al servicio de la humanidad. ¿Las purgas, las muertes, las persecuciones? ¿De qué otra forma, respondían, se defendió a la Unión Soviética, se derrotó al fascismo y se logró (hasta el fin de la Guerra Fría) que más de un tercio del planeta estuviera gobernado por partidos comunistas?

Tal fue la formación que tuvo Abimael Guzmán. A diferencia de otros, que mantuvieron flexibilidad y tolerancia, él fue disciplinado, literal, ultraortodoxo y plenamente dedicado a imponer la revolución comunista en el país a través de la violencia.

 

Primera detención de Guzmán por protestas contra el régimen militar de Velasco, en 1970. (Foto: Andina)

 

En la Arequipa de mediados del siglo pasado, el entonces estudiante Abimael Guzmán fue influenciado por dos fuertes personalidades: el filósofo y catedrático Miguel Ángel Rodríguez Rivas; y el pintor Carlos de la Riva. Rodríguez Rivas inició su vida laboral como obrero de construcción civil y se educó a sí mismo con gran disciplina y ascética intensidad. Su grupo de devotos discípulos se llamaba “Hombre y Mundo”. Kantiano literal, Rodríguez Rivas inspiró el tema de la tesis de filosofía de Guzmán, sobre la teoría kantiana del espacio. Luego de varios años, Rodríguez Rivas fue catedrático del CAEM y tuvo, entre otros muchos alumnos, al general Clemente Noel, el primer jefe militar cuando entró la Fuerza Armada en Ayacucho, en diciembre de 1982.

Carlos de la Riva era un stalinista radical que, luego de la escisión en el movimiento comunista internacional entre la Unión Soviética y China, se alineó decididamente con el maoísmo.

Guzmán siguió el mismo curso poco después, ya desde Ayacucho, donde tuvo protagonismo en la escisión local entre maoístas y pro-soviéticos.

A mediados de los 60, su viaje a China, en pleno fermento de la Revolución Cultural, tuvo un efecto decisivo en Guzmán. Esa etapa de purgas desenfrenadas, perpetradas por jóvenes fanatizados en el culto a Mao, fue percibida por Guzmán nada menos que como un momento estelar en la historia de la humanidad. Regresó al Perú plenamente convencido de que la estricta corrección ideológica era indispensable para triunfar en la insurrección.

Pero no bastaba con tomar el poder. El camino al comunismo, en el Perú y el resto del mundo, sería jalonado por sucesivas “revoluciones culturales” algunas de cuyas purgas tempranas fueron padecidas poco después por otros dirigentes senderistas, como Luis Kawata.

 

Radical excepción

Desde la segunda parte de la década del sesenta, Abimael Guzmán se dedicó a preparar una insurrección maoísta en el Perú. En un continente que sufrió en casi cada nación alzamientos guerrilleros de inspiración cubana, la insurrección senderista fue una radical excepción. No solo no se parecía ni en métodos ni en forma a las otras organizaciones revolucionarias sino las despreciaba. Y las otras reciprocaban el sentimiento hacia Sendero.

Una organización que daba toda la importancia a la ideología y poca al armamento no parecía tener mayor futuro insurrecto. Esa fue una de las razones por las que pudo crecer por debajo del radar de las fuerzas de seguridad.

En 1976 murió Mao y la “revolución cultural” fue derrocada en China. Para Guzmán, eso no fue solo una traición sino la derrota del último bastión del socialismo. Con ello, Sendero se convertía en la nueva vanguardia de la revolución mundial y su jefe en “la cuarta espada” (luego de Marx, Lenin y Mao) gracias a su “pensamiento-guía” que eventualmente, siguiendo el escalafón de conceptos, se convertiría en “Pensamiento Gonzalo”.

 

Injerto forzado

En 1980, con ese “pensamiento” como arma principal, Sendero inició la insurrección violenta, justo cuando el Perú comenzaba una nueva etapa democrática luego de 12 años de gobierno militar. Fue la única insurrección maoísta en América Latina, injertada además a la fuerza sobre una realidad renuente. Aunque varias acciones iniciales (como los perros colgados con insultos a Deng Hsiaoping) parecían antes psiquiátricas que políticas, ocultaban una cuidadosa preparación, articulada en precisos esquemas estratégicos que encontraron a la sociedad peruana completamente desprevenida y sin defensas.

 

Perro colgado en un poste del centro de Lima, 1980. (Foto: Yuyanapaq)

 

Los doce años siguientes fueron terribles, trágicos. Pueblos, comarcas, regiones enteras fueron asoladas por la violencia. Pese a sufrir tremendas bajas, Sendero creció en forma continua y aunque perdió territorios, ganó otros más. En la parte final de la guerra, luego de haber declarado la “paridad estratégica”, Sendero concentró esfuerzos en Lima. Desde la clandestinidad, con serios problemas de comando y control, Guzmán dirigía la insurrección convertido en un mito virtualmente religioso para los seguidores que lo consideraban invencible no por ser general sino filósofo. Aunque uno sospecha que para ellos, filosofía y magia resultaban indistinguibles.

 

Lucanamarca después de la masacre, 1983. (Foto: Caretas)

 

Abimael Guzmán era la principal fuerza de Sendero y, a la vez, su mayor vulnerabilidad. Los senderistas sostenían que ni las acciones contrainsurgentes más sangrientas los habían debilitado. ¿Qué podía amenazarlo?

 

Respetos y desprecios

La respuesta llegó de un grupo pequeño de policías mal equipados pero extraordinariamente preparados en el conocimiento del enemigo senderista, que se organizaron para enfrentarlo en su terreno y vencerlo.

El entonces mayor de la policía, Benedicto Jiménez, no surgió de la nada. La Dircote (Dirección contra el Terrorismo) había cultivado un número limitado pero eficaz de policías que descubrieron temprano que para intentar vencer a Sendero había que conocerlo y para conocerlo había que leer y estudiar mucho. El coronel Javier Palacios fue uno de los principales pioneros en la estrategia del conocimiento en profundidad del enemigo.

 

Mayor Benedicto Jiménez, en los años del GEIN.

 

Fue Jiménez, bajo la protección del general Fernando Reyes Roca y del entonces ministro del Interior, Agustín Mantilla, quien logró crear la pequeña y precaria unidad basada en la experiencia y la reflexión de años. El GEIN, dijo Jiménez a los policías que logró reclutar, como escribí en una serial publicada en La Prensa de Panamá en 1997 “…debía ser más astuto, más sutil, más rápido que el enemigo terrorista. Si Sendero Luminoso había logrado crecer camuflándose dentro de la población, utilizando la sorpresa y la astucia, el GEIN debería usar también el disfraz y la sorpresa contra Sendero”.

“Como ustedes saben”, prosiguió Jiménez, “los senderistas dicen despreciarnos estratégicamente y respetarnos tácticamente. Bueno, nosotros respetamos estratégicamente a los senderistas, porque son un gran peligro para nuestro país, pero los despreciamos tácticamente, porque estamos mucho mejor entrenados y somos más capaces que ellos. Nuestro objetivo es lograr un conjunto de victorias tácticas que nos puedan llevar a la victoria estratégica”.

Pero lo fundamental era combatir dogmas con principios, como escribí en esa serie. Dado “que su trabajo iba a ser duro y difícil, ante un enemigo que presumía habitar en un nivel moral superior, los detectives del GEIN debían estar convencidos de su propia superioridad moral y espiritual sobre el senderismo. “Nosotros defendemos” dijo Jiménez, “la vida, la libertad y la democracia”, contra quienes intentaban imponer una dictadura brutal. Cada acción del GEIN debía reflejar esa superioridad. Mientras que Sendero Luminoso dejaba una estela de miedo, destrucción y muerte tras de sí; los operativos del GEIN deberían emplear el mínimo de violencia, o ninguna, al actuar. Por eso, recalcó Jiménez, la disciplina interna del GEIN sería estricta. Quienes no estuvieran a la altura de sus exigencias, deberían abandonar la unidad de inmediato”.

La cadena de proezas investigativas que empezó en junio de 1990, con la intervención a la residencia en Monterrico y terminó con la captura de Guzmán, el 12 de septiembre de 1992, no fue resultado del azar sino de un trabajo talentoso y tenaz que consiguió con inteligencia y conocimiento lo que nadie se había acercado a lograr hasta entonces.

 

Captura de Guzmán el 12 de septiembre de 1992

 

Al día siguiente escribí un artículo para Los Angeles Times, que intentaba explicar lo que esa captura significó. El arresto del rey-filósofo de Sendero, dije, (me traduzco del inglés) “tiene múltiples y profundas resonancias conceptuales. ¿Puede una estocada fulgurante implosionar el largo trabajo de hormiga mediante el que Sendero construyó su insurrección (a través de doce años de insurgencia armada y quince años previo de trabajo preparatorio)? […] Los contrapuntos conceptuales no terminan ahí. Si el segundo derrota a los años y la audacia a la deliberada planificación, el drama adicional fue dado por el hecho de que Sendero Luminoso era considerado un movimiento que remó contra la corriente de la Historia, y logró progresar contra la corriente. Un anacronismo militante que subyugó a la realidad; un desafiante stalinismo reencarnado que logró avanzar en un país herido. ¿Pudo todo esto desaparecer en un pestañeo? Mientras el profeta de Sendero –el que reclamaba interpretar las supuestamente inexorables leyes de la Historia– era observado en su estatura humana, abruptamente disminuida por la derrota, resultaba difícil no pensar si acaso este grupo de policías no solo había efectuado un arresto sino planteado una proposición filosófica: que el accidente es central en la Historia y que eventos singulares pueden desafiar e incluso alterar poderosas tendencias de progreso o regresión en los asuntos humanos”.

 

Adversidad definitiva

En esa hora y lugar, Sendero perdió la guerra. Guzmán, todo indica, lo supo de inmediato, aunque quizá tardó más en percatarse de que la adversidad era definitiva.

Antes, desde la oscuridad, Sendero proyectó letalidad y fuerza, que causaron no solo miedo sino un sentimiento de impotencia frente al peligro impredecible. De pronto una breve acción, con un solo disparo accidental, terminó con la amenaza. El temor se trocó en una furiosa demanda punitiva, sobre todo desde la ultraderecha.

Sin embargo, esa ultraderecha no protestó cuando Abimael Guzmán, persuadido por Vladimiro Montesinos, buscó negociar con el entonces recientemente golpista Alberto Fujimori un “acuerdo de paz”.

 

Guzmán firma su rendición ante Montesinos. (Foto: Expreso).

 

Guzmán escribió a Fujimori en junio y luego en septiembre de 1993, un año después de su captura, para conversar sobre “un acuerdo de paz cuya aplicación lleve a concluir la guerra que vive el país”. Con esa carta, Guzmán renunciaba posiciones defendidas agresivamente a lo largo de los años. Fujimori, recuerden, presentó esa carta como un trofeo en la Asamblea de las Naciones Unidas, a principios de octubre de ese año.

Días después, el 6 de octubre, Guzmán remitió una tercera carta a Fujimori, en la que elogió el golpe de Estado del 5 de abril de 1992 y, a pedido de Montesinos, alabó la supuesta “estrategia sistemática y coherente” que habría sido desarrollada a partir del golpe, “alcanzando reales éxitos, principalmente en la captura de cuadros y dirigentes, entre ellos nosotros, los firmantes”.

Al margen del intento de Montesinos de expropiar la hazaña del GEIN, la negociación rindió frutos y pudo haber logrado mucho más (rendición de quienes no habían abandonado las armas; y, sobre todo, rendición formal de Sendero Luminoso, petición de perdón al país por el inmenso daño ocasionado y juramento de no intentar volver jamás a la vía de las armas).

Pero una vez conseguido el efecto de propaganda que Montesinos y Fujimori buscaron, todo lo que quedó por un tiempo fueron algunos beneficios penitenciarios, recortados por los gobiernos democráticos a partir del dos mil. Por miedo a la gritería de la ultraderecha (antes ultracallada con Montesinos), ninguno de esos gobiernos terminó de negociar la rendición formal que, salvo el caso del VRAE, hubiera sellado el término definitivo de la insurrección senderista.

Con la muerte de Abimael Guzmán, ese paso ya no sucederá.

Por las razones básicas de humanidad que ellos no tuvieron; debe permitirse a su esposa, Elena Iparraguirre, velar su  cadáver y despedir con él las cenizas de aquella supuesta guerra prolongada, que luego de matar lo que mató y herir lo que hirió, terminó en una real derrota prolongada que duró hasta que se acabaron los tiempos de la vida, sin poder cambiar los de la Historia.

Publicado el domingo 12 de septiembre, 2021 a las 9:44 | RSS 2.0.
Última actualización el domingo 03 de octubre, 2021 a las 11:36

32 comentarios

  1. javier Ugarte Arteaga dice:

    Gracias por la información Sr. Gustavo G. Le suplico interactuar mas con los estudiantes que tanto necesitan saber sobre nuestra historia, actualidad y realidad nacional (foros, congresos, Etc.)

  2. Eloy Dávila Mego dice:

    La guerra interna del 80 al 2,000 dejó 26,540 muertes según DESCO y 32,000 (20,500 por agentes estatales y 11,500 por SL según Gustavo Gorriti (Ideele revista # 233)). Dejó además 15,700 desaparecidos y 6,400 fosas de entierros clandestinos, según la Asociación Nacional de Afectados por la Violencia Política. La responsabilidad por parte del estado de las desapariciones y las fosas clandestinas, no necesita ninguna demostración; SL sus ejecuciones los hacía públicamente. Las cifras sobre las muertes fueron maliciosamente infladas por la CVR.
    El año 2006 en el llamado «mega proceso» Abimael Guzmán fue condenado por: terrorismo agravado en agravio del estado y homicidio calificado, no existe una condena por genocidio como la prensa nacional llena sus titulares. Como en toda guerra, los vencidos siempre son responsabilizados por todos los muertos y los daños. Asumirán algún día sus responsabilidades, los políticos, militares, policías, «autodefensas», periodistas, etc., etc.?. Muerto Abimael Guzmán, es derecho de su pariente directo más cercano decidir sobre el destino de su cadáver, eso dice la ley. Pedro Castillo debe demostrar que sus promesas de cambio no son mera palabrería, debe hacer cumplir la ley y no dejarse avasallar por la turbamulta ultraderechista.

    • Víctor Godomar dice:

      Tratas de edulcorar una realidad, fueron derrotados, el RUV el IF de la CVR establecen claramente la sustancial diferencia de muertes que son atribuidas al terrorismo comunista. Fue Abimael el que emplazaró al Estado y el perpetrador de masacres inhumanas donde no hubo piedad ni derecho alguno, la democracia que muchas veces es boba, le otorgó derechos que no se merecía. Finalmente no es la «ultraderecha» la que pide que no le entreguen los despojos del carnicero, es el pueblo en general, sobre todo los humildes campesinos pobres que fueron sus víctimas los que claman que lo incineren y pasen sus cenizas por un inodoro. Si un responso para todos esos jóvenes muertos engañados del EGP, quienes fueron a matar insanamente y fueron muertos, por orden de un cobarde que a los pocos días de reclusión pidió clemencia ante el satrapa y bandido Montesinos. Ha muerto un cobarde que cuando el GEIN tocó su puerta no se portó conforme a su predica.

  3. Sebastian dice:

    El articulo periodistico da a entender que si el Perú hubiese sido un país con escasa desigualdad social, sin racismo hacia millones de andinos y mestizos, con indices de empleo razonables, etc. aun asi decenas de miles de jovenes, maestros, obreros, desempleandos hubieran seguido al demencial Abimael Guzman tan solo por sus cualidades intelectuales y un carisma mas que discutible. Dicho razonamiento explica el porque despues de 70 mil muertos, de acciones horrendas en ambos lados, etc., etc. la historia de esa insanía colectiva puede volver a repetirse si se niega la realidad social. Si nada cambia, si a 20 minutos del centro de Lima continuan malviviendo cientos de miles sin agua, luz ni cloacas….¿qué es lo que se puede esperar?.

    • Carlos Herrera dice:

      La paradoja no es que el Perú haya sido un pais desigual y pobre (la desigualdad y la pobreza siempre han sido rasgos característicos de América Latina) sino que un movimiento tan extranho como SL haya podido surgir en el Perú, y que lo haya hecho poco después de una de las reformas sociales y económicas más extremas del continente.

  4. Rodrigo dice:

    Muy interesante, y hay que leerlo con calma y sin apasionamientos.

  5. Anne-Marie Abautret dice:

    Interesante y explicativo artículo

  6. Jose c. Valdez Ayala dice:

    Muy buena interpretación, excelente. Pero, no sería mejor q q ueden cenizas y arrojarlad al mar. Se evitarían manifestaciones a favor y, en contra. Los extremistass, derecha izquierda no piensan

  7. Estrella Maria dice:

    Murió A. Guzmán quien propició que nos viéramos entre la espada y la pared, el miedo a los ataques por sendero y la furiosa respuesta de la represión, vivimos con miedo frente a esos dos tipos de terrorismo

  8. Antonio dice:

    Excesivo elogio a la DIRCOTE. El arraigo de Abimael y su entorno en Lima, lo hizo más vulnerable.

  9. María Oliva dice:

    Entonces por aclarar, que se pudo detener a Abimael Guzmán desde el año 1990 y fue Fujimori quien no tuvo interés y ordenó junto a Montesinos que paren la detención porque arruinaría su plan de reelegirse nuevamente por 5 años más en la Presidencia del Perú, hoy vi ese video bien detallado, usted también da sus informes Señor Gorriti. Allí el enlace

    https://fb.watch/7_7AIcuZf9/

  10. Manuel Fernandez dice:

    Quien compare la historia del terrroismo de Pol Pot en Camboya, de Stalin de la ex-URSS y Hitler en Alemania con la práctica del movimiento senderista, encontrará similitud en su forma de captar adherentes desde sus inicio allá por los años de 1965 hasta 1975. En países como el nuestro la similitud se halla definida por los rasgos de la personalidad del líder senderista y la de la mayoría de sus militantes, rasgos de la personalidad comunes que puede explicar cómo una ínfima minoría, cohesionada firmemente alrededor de un líder venerado como un dios, pudiera desencadenar las fuerzas diabólicas de destrucción y muerte que puede albergar el ser humano. Limitarse al análisis de la realidad social y económica de esos años no es suficiente para entender el terrorismo senderista. La inmensa mayoría de militantes de SL eran elementos extraídos de la clase media empobrecida. En ésta linea de pensamiento, hay que evaluar cómo los acelerados cambios en el desarrollo económico social, llevó a un sector de clase media a la inadaptación y luego a la desesperación. El movimiento senderista fue eso precisamente la desesperación organizada. Sin propuestas programáticas concretas, con frases hechas, muchas de ellas extraidas de las canteras de la izquierda legal, pero vaciadas de su contenido original y la clandestinidad de su accionar permitió al líder senderista Abimael Guzmán desplegar sus huestes en el campo para intentar someter por la violencia a los campesinos, sector mayoritariamente abandonado y débil en la estructura social del país. La oposición de la organizaciones democráticas del campesinado y la represión indiscriminada de las FF del orden al accionar senderista explica en mucho la orgía de sangre en que sendero basó su intento de constituir bases de apoyo para sus demenciales designios. Cuando SL inició sus acciones en 1980, la mayoría de las organizaciones políticas estaban desprevenidas, incapaces de comprender el desenfrenado apetito de poder del movimiento senderista, la descomunal propensión para destruir a cuantos individuos u organizaciones se opusieran a su voluntad, el desprecio por la vida y el derecho de decenas de miles comuneros y todo ello realizado por militantes de un movimiento caracterizado por un anhelo de sumisión al líder que pensaba y decidía por todos ellos. El vesánico movimiento senderista no es un hecho accidenta. Es el resultado de la contradicción entre la aparición de inmensas potencialidades de desarrollo de nuestra sociedad y las fuerzas de destrucción y muerte. SL representó la amenaza más seria para la democracia. Hoy esa amenaza también está en las propias instituciones, en nuestras actitudes personales. El autoritarismo, la ausencia de sentido crítico, el espíritu de sumisión la incapacidad para formarse una opinión propia, etc. son factores que aprovechó el senderismo para colocar en jaque a nuestro país. Seguimos en la disyuntiva, o desarrollamos esas fuerzas materiales u psicológicas que nos enrumben hacía la plena libertad y el bienestar o nos colocamos otra vez al borde de la destrucción, la muerte y la catástrofe.

  11. jaime dice:

    Gustavo seria bueno que reedites tu reportaje que lo lei en la revista «selecciones», me gustarìa que lo publiques nuevamente en algùn medio o en internet para que los jòvenes de hoy lean y sepan de verdad todo el horror vivido en la dècada de los 80 a causa de este sanguinario grupo sendero luminoso. Gracias.

  12. Iván dice:

    TERRORISMO NUNCA MAS.
    Falleció Abimael Guzmán, líder del movimiento terrorista demencial sendero luminoso; su lógica criminal era asesinar a quien no estaba de acuerdo con su fanatismo extremista. Mataron a dos destacadas líderes populares: María Elena Moyano y Pascuala Rosado; a María Elena después de asesinarlo le pusieron una carga de dinamita debajo del cuerpo.
    Asesinaron líderes estudiantiles, campesinos, sindicales; no podías discrepar con estos fanáticos pues terminabas con un balazo en la cabeza.
    Recuerdo las charlas que nos daba el Dr. ALFONSO BARRANTES LINGAN (presidente de Izquierda Unida) a los jóvenes universitarios a mediados de los años 80s, explicaba entonces que el terrorismo senderista y del mrta terminarían haciéndole el juego a la derecha, a su poder económico y político, pues cada vez que el pueblo proteste, acusarán, detendrán y desparecerán a ciudadanos inocentes de izquierda y progresistas.
    Tuvo razón, hasta hoy en día los partidos de derecha, ultraderecha, señalan a ciudadanos que protestan como terrukos. También sacan su terruko debajo de la cama y lo ponen delante de tu puerta, para distraer y ocultar sus procesos penales por corrupción.
    Es importante conocer bien nuestra historia para evitar que estos movimientos fanáticos ganen adeptos. Recordemos que fue el pueblo que sufrió mucho, en un lado estuvo el terrorismo demencial y en el otro la ceguera de la represión militar y policial que disparaba por todo lado, el caso de la matanza en Accomarca por ejemplo.
    Fue el GEIN con una paciente labor de Inteligencia que capturó a Abimael y su banda. También pusieron su granito de arena, los líderes populares quienes impidieron que el terrorismo capture sus organizaciones en el campo y la ciudad, las rondas campesinas son un gran ejemplo.
    Es imprescindible Educar a nuestra juventud para que nunca más se repitan estos hechos de barbarie, más aún considerando que en la actualidad, un grupo de chiflados en movadef pretenden justificar la barbarie terrorista.
    José Carlos Mariátegui jamás hubiese apoyado estos actos de vandalismo.
    La política sana, decente, progresista, Humanista: educa, forma lideres, organiza, moviliza, lucha por el bien común democráticamente con PROPUESTAS coherentes y viables.

  13. Karo dice:

    Información crucial y la mejor parte es la reflexión de humanidad que hace, no lo pudo expresar mejor, por razones de humanidad que ellos no tuvierón debería permitirlo, estara alguién a esa altura en nuestro país? dentro de un grupo politico dominado por la involución?, esperemos lo mejor y no la venganza que eso no ayuda la reconciliación individual ni de grupo

  14. Will dice:

    Al toro por las astas, en la lucha antisubversiva, tanto en el campo como en la ciudad de todos teníamos ese compromiso todos luchamos, en la FF.OO. nos veíamos comprometidos, sacarse de la tumba(cabeza) que un solo grupo tuvo que ver en la captura de ABIGUR no pues……ya basta no?

  15. Luis dice:

    Creo que quedaron cosas por revisar. No hubo un barco soviético pero si pudo haber habido instrucciones desde China…… Dice mucho la captura de una jovencita en la casa de Chacarilla, que había vivido en China por el trabajo de sus padres. ¿Cómo termina una simpática jovencita de 22 años y que creció en China, en el cuartel general de Sendero Luminoso en Lima? … ¿Cómo fue liberada rápidamente?…Ahora esa chica es una afamada traductora intérprete y periodista latina en ese lejano país. Hasta reportajes he visto de ella sin una minúscula mención a su «aventura» en Chacarilla

  16. Rusel LEON dice:

    Nada que celebrar, mucho para reflexionar. Mi generación no entendió la real dimensión del conflicto armado. Nos limitamos a señalar «terrorismo» que lo era, pero dejamos de analizar las virtudes y pequeñeces del llamado «Presidente Gonzalo». Cuanto tiempo tiene que pasar para analizar correctamente lo sucedido, explicar a los que no siguen y parar toda tentativa de deformar o manipular la historia. Se lo debemos a los caidos, civiles, policias, militares y aquellos que murieron creyendo «en el instante supremo de la entrega total al fuego purificador” frente a la mística presencia de “la jefatura”.

  17. Wilfredo Guzmán Hermitaño dice:

    Interesante y muy ilustrativo, contando la historia tal como fue, gracias Sr. Gorriti

  18. Rosa dice:

    Gracias por tan buena información hacer periodismo objetivo y fundamentado en esta época es muy difícil.

  19. Carlos Morales dice:

    Ilustrativo análisis histórico-filosófico del maestro Gustavo Gorriti.

  20. Julio Zambrano dice:

    El culto a la personalidad en el Perú forma parte de su cultura: culto al inca, al virrey, al caudillo militar, a Mariátegui, Haya, Velasco, etc. Abimael inició su trabajo sectario en la universidad de Ayacucho, consiguió fanatizar a profesores y alumnos con teorías alambicadas que muchos no entendían pero en las cuales creian a ciegas. Este trabajo se extendió luego a otras universidades del país como La Cantuta, San Marcos, la UNI, etc donde SL tomó por asalto las residencias estudiantiles. Así como Haya hablaba acerca del espacio, tiempo histórico en la Av A. Ugarte frente a un ignorante pueblo aprista, así Abimael construyó su culto al presidente Gonzalo. El fanatismo ciega a las personas y las hace cometer crímenes horrendos en nombre de un mundo mejor o sin pecado como en tiempos de la inquisición. Abimael ya está muerto y pasarán varios años hasta que surja otro líder a quien endiosar. Será un MAO? un Hitler?, un Churchill o un Fidel?. La ignorancia de nuestro pueblo es terreno fertil para que surja otro iluminado a quien endiosar.

  21. CARLOS GREGORIO dice:

    No creo que tenga ningún derecho a velar la muerte de un HOMICIDA, EXCLAVISTA, TERRORISTA, GENOCIDA y un largo etcétera. El parto mas oscuro e infame de nuestro país. A mi entender a nombre del sufrido Perú, ese cuerpo debe desaparecer sin ningún rastro que cause, ni el enardecimiento de sus victimas, ni la mitificación de sus enfermos seguidores.

  22. ROBERTO dice:

    ¿Qué hacer con el cadáver de Abimael Guzmán? ¿Debate nacional? Absurdo.

  23. Luis Pásara dice:

    Muy buena nota, Gustavo.

  24. Segismundo dice:

    Apasionada reseña de don Gustavo.
    Luego de lo vivido en el siglo XX, con 100 millones de muertes causadas por el marxismo-leninismo en su lucha por llegar al poder absoluto, únicamente iluminados ideologizados cuestionan la superioridad de la democracia representativa en Estado de derecho, economía de mercado sobre las varias versiones de esa religión laica absoluta que emerge de Das Kapital de Karl Marx y el Manifiesto de Marx y Engels.
    Sin embargo, la pregunta del presidente Belaúnde atribuyendo a autoría y dirección foránea la destrucción al Perú y peruanos sigue en pie, tanto en el Perú como en nuestro vecino al sur: Chile. “¿Qué otra cosa podía explicar el sabotaje a” infraestructuras vitales para todos? ¿Cómo explican el asalto y destrucción sistematizada y simultanea de las estaciones del metro de Santiago, plantas de electricidad, monumentos que enfrenta y sigue sufriendo Chile? ¿Cómo puede ser posible que en el Perú hoy se elijan adrede y alevosamente a ministros, viceministros y otros funcionarios públicos, a seres sin estudios, incapaces intelectual y moralmente para ejercitar funciones?
    Aceptemos que el marxismo-leninismo es una religión laica internacional, absoluta, que no conoce fronteras, con la que no es posible dialogar ni pactar, que persistirá en su lucha por el poder absoluto de manera permanente.

  25. HANS dice:

    La vista sola no es suficiente, debemos contar con la ayuda del telescopio y del microscopio. El método marxista sirve de telescopio y microscopio en los asuntos políticos y militares. Mao Tse-tung.
    ….. hacer frente al enemigo con aplomo y sin prisa. Mao Tse-tung.
    La experiencia es indispensable para los cuadros. El fracaso es, en verdad, madre del éxito. Pero también es necesario aprender con modestia de la experiencia ajena. ….. la fe del pueblo está íntimamente ligada a la de los cuadros, y por eso la primera y principal tarea consiste en convencer a los cuadros. Mao Tse-tung.
    Sigan soñando en su «triunfo». «Investigadores periodísticos» que solo demuestran la ignorancia de la burguesía.

  26. Javier dice:

    El producto del Sistema en El que vivimos.tambien lo fueron otros personages como el .(en cuanto a sistemas diseñados a traer hambre y desigualdades) no estoy a favor de la violencia contra estos tipos sistemas(aunque es el mimo q utiliza Todo El poder del estado para suprimir a quien se interponga) definitivamente tenemos que estar mas involucrados en nuestro Sistema politico para poder orientarlo a q proteja nuestros intereses y great mecanismos que expulsen a Toda persona condenada por corrupcion de no hacerlo tendrenos a muchos abimael por venir .Aprendamos a comprender por que estos caudillos siempre se aparecen en algun Punto de Nuestras vidas solo para recordarnos q estamos en El Camino equivocado.como no permitir mas que Esto se repita .Gracias .

  27. Moises dice:

    Muy buen artículo, creo que podría profundizar un poco más en responder la pregunta que plantea: «¿Qué hizo que estudiantes y profesores sin historial previo de violencia, asumieran como una necesidad de la Historia el perpetrar acciones de horrenda crueldad que supuestamente conducirían hacia un futuro justo a la humanidad?» alguno de los ex-lideres ha demostrado arrepentimiento o han justificado su actuar? alguno de ellos han explicado como iniciaron el reclutamiento de asesinos? como vendieron su idea? como justificaron la necesidad de muerte?

  28. Eliana Rodríguez Sosa dice:

    Un periodista con la integridad de Gustavo Gorriti es una persona única en el Perú de ahora porque es una de las muy pocas personas y contadas que constituye una garantía absoluta de llegar a la verdad.

  29. Eliana Rodríguez Sosa dice:

    Exelente investigación de Gustavo Gorriti. Ojalá aprendamos la lección de tan terribles acontecimientos, que la ceguera no impere de nuevo ante otras monstruosas amenazas.

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Web por: Frederick Corazao

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