La purga policial

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El general PNP Orlando Velasco, comandante general PNP en la fecha, saluda al presidente Francisco Sagasti durante la ceremonia de reconocimiento de este como jefe supremo de las Fuerzas Armadas, el sábado 21 de noviembre. (Foto: Ministerio de Defensa)

Por Gustavo Gorriti.-

El tiempo no transcurre igual ni para las naciones ni para las personas. Si alguien no lo intuía, este año horrible lo hizo comprender. En los encierros prolongados, las ruinas imprevistas y las muertes azarosas tuvimos las soluciones más miopes, la semana más larga y demostramos, me temo, más temple que inteligencia. En medio de todo, sin embargo, pese a que este año oscuro parezca lo que la noche polar al día calendario, conservamos sus memorias y podemos listarlas, día tras día, en nuestras bitácoras del año de la peste.

Pero no todos.

Orlando Velasco, por ejemplo, no puede.

Velasco, general de la PNP, fue nombrado subcomandante general de la PNP (el número dos de la institución) en mayo de este año. El 7 de agosto, luego de la renuncia de su predecesor, asumió la comandancia general de la Policía. Su puesto anterior, de subcomandante, quedó a cargo del general PNP, Jorge Lam. El tercer puesto en jerarquía dentro de la PNP, el de inspector general, fue ocupado por el general Herly Rojas, quien había sido agregado policial en Francia hasta comienzos de agosto.

 

General de la PNP Orlando Velasco. (Foto: Andina)

 

Un mes después, en septiembre, durante un viaje a Chiclayo, Velasco y Lam se contagiaron del Covid-19. Ambos entraron en aislamiento médico, pero evolucionaron de manera diferente. Lam se recuperó en poco tiempo, pero Velasco, que se internó dos días después del diagnóstico, se agravó rápidamente.

Cuatro días después del internamiento fue ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Fue entubado primero y sujeto a una traqueotomía después, en estado de extrema gravedad, bajo la fuerte sedación que permitía soportar el prolongado entubamiento y la lenta recuperación de órganos devastados por la inflamación, donde las posibilidades de sobrevivir no son mejores que las de morir.

Velasco sobrevivió. El dos de noviembre, un mes y días después de haber entrado a la UCI, salió en silla de ruedas a la clínica. Ahí, luego de 5 días de recuperación, regresó a su casa, el 7 de noviembre.

Dos días después, mientras se rehabilitaba, Vizcarra fue vacado y Merino usurpó el poder. Siguió la rehabilitación en medio de las protestas e hizo lo posible por acelerarla cuando se percató de la enorme crisis en la que la represión ordenada por el gobierno usurpador había colocado a la PNP.

El viernes 20 de noviembre, Velasco se reincorporó a la Policía. Lo primero que hizo fue visitar al reciente ministro, Rubén Vargas, nombrado poco antes por el nuevo presidente, Francisco Sagasti. El sábado 21 concurrió a Palacio, a la ceremonia de reconocimiento de Sagasti como jefe supremo de las FFAA y la PNP.

En su discurso, Sagasti remarcó la presencia de Velasco: “Quiero destacar la reincorporación del comandante general de la PNP, Orlando Velasco, quien tras una larga lucha contra este flagelo, logró superar esta difícil prueba y ahora lo tenemos de vuelta con nosotros. Agradezco mucho su esfuerzo y sacrificio”.

 

Francisco Sagasti en la ceremonia de reconocimiento como jefe supremo de las Fuerzas Armadas y la Policía. (Foto: Presidencia)

 

El domingo 22, el ministro Rubén Vargas le dio la bienvenida en una ceremonia en el ministerio del Interior. En su discurso, Vargas dijo que el retorno de Velasco marcaba “un día muy especial para la Policía Nacional y el compromiso de la institución se renueva en favor de la seguridad de todos los peruanos”.

“Hoy presenciamos – añadió Vargas– la recuperación de nuestro Comandante General después de haber superado a un enemigo invisible. Esto aún no acaba, seguimos en una guerra silenciosa en la que aún nos encontramos batallando para proteger a nuestra ciudadanía”.

Pero…

El lunes 23, en un discurso a la nación, Sagasti anunció la fulminante destitución de Velasco, de los demás integrantes del mando de la PNP y de otros 15 generales en actividad, para nombrar como nuevo comandante general de la PNP al general César Cervantes, hasta ese momento agregado policial en España. En su corto mensaje, Sagasti mencionó la represión a las marchas contra el previo gobierno usurpador y las denuncias por compras corruptas de material médico para el combate a la pandemia como la aparente razón de la purga.

El martes 24, los removidos miembros del alto mando policial intentaron hablar con el ministro Vargas o con el viceministro, pero no lo consiguieron.

El miércoles 25, en el patio principal del ministerio del Interior, por donde antaño ingresaban al Perú los pasajeros aéreos, cuando el edificio era terminal del principal aeropuerto comercial del país, se realizó la ceremonia de relevo y cambio del comando en la PNP. Estaban los generales Velasco, el recién arribado Cervantes, el ministro Vargas y un público grande en el patio, las escaleras y en el amplio balcón de la mezzanine que bordea parte del patio.

Le tocó intervenir a Velasco. El convaleciente general impresionó desde el comienzo por el vigor del tono y la fuerza de su expresión. Fue un discurso de protesta; Velasco expresó su “rechazo” a la manera en que se los había destituido, tal como había expresado en una carta de “renuncia irrevocable” en la que protestaba por la destitución y la purga consiguiente. Su discurso, cuya sostenida intensidad sorprendió a los asistentes por venir de alguien que pocas semanas antes había estado en las puertas de la muerte, terminó con una larga cita de la madre Teresa de Calcuta.

 

IDL-R · Discurso de Orlando Velasco en ceremonia de cambio del comando PNP

 

Luego, mientras Cervantes se preparaba a hablar Velasco abandonó el patio y subió con su familia a la mezzanine donde están las oficinas del comandante general, en medio del nutrido aplauso de los asistentes.

 

 

En los días siguientes, la protesta que cuestionaba la legalidad y, sobre todo, la racionalidad de la purga del alto mando policial se generalizó. El 27 de noviembre, 15 ex ministros del Interior, muy diferentes entre sí, suscribieron un comunicado en el que protestaban por:

“…el reciente relevo del alto mando de la Policía Nacional del Perú; el cual, ha contravenido el artículo 8 del Decreto Legislativo N°1267 y el  artículo 7  del  Decreto  Supremo N° 026-2017-IN  y  sus modificatorias”.

 

 

¿Cuál fue el argumento para justificar la purga policial?

El más importante, calculado sin duda para obtener la aprobación inmediata de la ciudadanía, indignada por la brutalidad de la represión contra las manifestaciones populares que terminaron en una semana con el gobierno usurpador, fue precisamente dicha represión. A ello se añadió las acusaciones pendientes por compras corruptas durante la pandemia.

El principio de investigar y sancionar la brutalidad represiva es no solo necesario sino incontestable.

Pero, ¿sirvió la purga a ese principio? ¿O fue el pretexto para perpetrar una acción que nada tiene que ver con ello?

Primero, ya hemos visto que el comandante general de la PNP, Orlando Velasco, no pudo ni tuvo nada que ver con las acciones represivas durante la semana de usurpación porque estuvo fuera del comando de su institución. De hecho, su esfuerzo por recuperarse y reincorporarse fue reconocido y aplaudido por Sagasti dos días antes de destituirlo sumariamente y un día antes por Vargas, el ministro del Interior.

¿Elogiarlo fue una estrategia? Su nombre preciso es hipocresía.

Segundo: investigar bien, para hacer justicia respecto de los excesos represivos, requiere responder, en orden, tres preguntas:

¿Quién provocó la represión?

¿Quién ordenó la represión?

¿Quién ejecutó la represión?

La primera pregunta se responde con gran facilidad: la usurpación del gobierno de la nación perpetrada sobre todo por los conspiradores del Congreso y repudiada con pasión por más del 90 % de los peruanos. Esos 105 individuos –manejados por grupos mucho más pequeños, que dirigieron las maniobras conspirativas– tuvieron la responsabilidad por lo que pasó.  Fueron esos “queridos congresistas” a los que saludó Sagasti en su primer discurso presidencial, sin exigirles el arrepentimiento y la retractación indispensables. Esa misma gente que, cuando estaba asustada, repitió el ‘perdón, perdón’ ni siquiera como mantra sino como la contraseña que diera acceso a la impunidad y que ahora, ya recuperados del susto gracias a las cálidas reuniones con el “querido congresista” de la Plaza de Armas, se empiezan a inflar de nuevo con los gases del poder inmerecido y la percibida impunidad.

La segunda tampoco es difícil. La PNP se puso bajo las órdenes del gobierno usurpador, que desde el comienzo buscó controlar, a través de la represión, las crecientes protestas populares. Pero para ese propósito solo se empleó una cantidad relativamente pequeña de policías que actuaron dentro de una cadena de comando. 

¿Cuál fue dicha cadena?

En orden de importancia: Manuel Merino, Ántero Flores-Aráoz, Gastón Rodríguez, Jorge Lam, Jorge Cayas, jefes de unidades operativas, oficiales y suboficiales de las mismas. La responsabilidad sigue al orden de importancia. Los miembros de las organizaciones verticales reciben órdenes de sus superiores. Y aunque es cierto que no solo no tienen la obligación de obedecer órdenes ilegales sino la obligación de desobedecerlas, lo cierto es que la presión es muy grande y el entrenamiento insuficiente.

 

Manuel Merino, Ántero Flores-Aráoz y Gastón Rodríguez. (Fotos: Andina y Presidencia)

 

Todo aquel que sabe de mantenimiento del orden público, conoce que la represión durante esos días fue notoriamente intensificada en número de gente, en empleo de medios, en dureza de acciones, respecto de lo que usualmente hace la Policía frente a manifestaciones fuertes.

¿Quién ordenó la intensificación represiva? Las probabilidades de que se le haya ocurrido eso a Lam o a Cayas son mínimas. Es posible, sí, que ambos hayan tratado de hacer méritos ante un gobierno que quizá pensaron iba a ser algo longevo. Casi con toda probabilidad, las órdenes, o las inequívocas sugerencias, fueron hechas por Gastón Rodríguez con el acuerdo, si no la orden, de Merino y Flórez Aráoz.

¿Qué sentido tuvo purgar a un comando, en el que, cuando mucho, solo uno, Lam, estaba comprometido directamente en la represión, echándoles la culpa por lo que no hicieron, mientras se trató y trata con manos de shiatzu a los principales y evidentes responsables de lo que sucedió?

De otro lado, está claro que entre los pasados al retiro no se encuentran varios de los directamente implicados en la represión y sus excesos. Entonces, ¿se ha utilizado otra vez el dolor y las muertes de las manifestaciones para llevar a cabo agendas completamente diferentes, como, por ejemplo, saltarse 18 generales para poner a aquel con el que Rubén Vargas, de nada ilustres antecedentes en el ministerio del Interior, se sienta cómodo?

Hay responsables directos dentro de la Policía por los graves excesos cometidos contra los manifestantes que luchaban por la democracia. Son plenamente identificables. Cada uno debe ser investigado como corresponde y también el flujo de órdenes y decisiones debe ser aclarado, para poder sancionar a quienes perpetraron esos delitos. Empezando, por supuesto, por los tres primeros en la cadena de mando: Merino, Flórez Aráoz y Rodríguez Limo. Los demás, aparte de la troika mencionada, se verá que son una pequeña fracción de la PNP.

En la Policía, debe decirse, hay de todo, desde héroes cotidianos hasta delincuentes en uniforme. La necesidad de mantener un proceso continuo de reformas, entrenamiento, control interno, preparación y estímulos, es más que evidente. Y ello no debe ser algo limitado en el tiempo sino permanente, como debe suceder con toda organización compleja, de múltiples misiones.

Pero a la vez debe entenderse que no se debe combatir el vicio destrozando la virtud. La PNP ha sido, y es, también el GEIN, la Diviac y, con igual importancia, la policía comunitaria, apreciada y querida por la gente. ¿Se va a castigar a los represores que dispararon a la gente, atacando a los policías que, en cambio, la defienden cada día? ¿Se va castigar a los represores que siguieron las órdenes de los usurpadores expulsando a quienes nada tuvieron que ver con eso, mientras se les hace zalemas a los cada vez menos arrepentidos cómplices de Merino?

No ha sido el primer error de Sagasti, pero sí el más grave hasta ahora.

 

Publicado el sábado 28 de noviembre, 2020 a las 22:41 | RSS 2.0.
Última actualización el lunes 14 de diciembre, 2020 a las 0:09

17 comentarios

  1. Luis Pariona dice:

    Dada la experiencia de los que han escrito este tema, es indudable que se ha aprovechado la coyuntura para colocar en la cabeza del comando policial a un allegado al ministro y ejecutar un plan muy bien tramado, sin interesar primero la institucionalidad y segundo el honor de jefes policiales cuando aún no se determina la responsabilidad individual de algún hecho criminal, más aún la grave afrenta contra el General Velasco quien retornaba al mando luego de recuperarse del grave ataque del Covid. Todo esto cuenta con la prensa afín al gobierno de turno, cualquiera sea, para genera una corriente de opinión contra la Policía. Ustedes con su experiencia conocen muy bien de qué se trata.

  2. Johanna Ruiz dice:

    Sagasti, ha utlizado el principio de la responsabilidad dirigencial, ha hecho bien generalmente saltan todas las cabezas.Los altos mandos tienen alta responsabilidad de elegir bien las cabezas de su institucion, lo mismo le paso a Vizcarra eligio mal su personal fue su responsabilidad y hasta el mismo salto.

  3. Totalmente de acuerdo con Gustavo Gorriti.

  4. Libia Castromonte dice:

    Ud cierra «No ha sido el primer error de Sagasti, pero sí el más grave hasta ahora», no logro ver los otros puede comentar sobre estos, aunque a grandes rasgos.

  5. Luz dice:

    Gracias , excelente análisis

  6. Iyalorde dice:

    QUE PODEMOS ESPERAR DE UN CONGRECHADO GENUFLEXA Y MODERNO «CHI CHEÑO» TAN DECRÉPITO COMO EL GATO GORDO DE ANTERO FLOREZ ARAOZ Y EL COBARDE Y MISERABLE SER OSCURO DE MANUEL MERINO DE LAMA. LO TRISTE ES QUE NO VAN A RECULAR Y ARREGLAR LOS ENTUERTOS EN UN CLARO GESTO DE RECONCILIACIÓN CON EL PAÍS, SAGASTI ESTÁ EMBELESADO CON LA BANDA PRESIDENCIAL Y SU GRATITUD CON QUIENES LO PUSIERON EN PALACIO SERÁ ETERNA. NADIE HA, SIDO CAPAZ, DE DECIR LE CON TODAS SUS LETRAS QUE ES UN TRAIDOR Y LADINO PERSONAJE QUE JUGÓ MUY BIEN SUS CARTAS PARA SER EL REEMPLAZO DEL USURPADOR. VERGUENZA AJENA

  7. Edith Vidal dice:

    En lugar que el presidente de la republica priorice su labor en la pandemia y en la crisis económica porque ahora hay mas pobres que antes se encargo de ver cambios en la policía para poner amigos así se empieza la corrupción conelamiguismo
    PRIORICE PRESIDENTE UD EDTUDIO EN UNAS DE LAS MEJORES UNIVERSUDADES DEL MUNDO CON NUESTROS IMPUESTIS entonces haga bien las cosas .

  8. Por lo que veo hay muchos intereses de uno y otro lado, es mejor ver primero que se traen entre manos, realmente espero que FSH, pueda hacer un buen gobierno transitorio.

  9. Humberto Contreras dice:

    Y bueno, pues, ¿hay alguno de esos 18 generales y tenientes generales purgados que hayan tenido mejores pergaminos y condiciones para asumir la máxima jefatura de la PNP, en lugar del general Cervantes?

  10. Jorge Armas dice:

    Se debe cumplir la ley , únicamente le estaba permitido escoger dentro de una terna, no cabe mas discusión, «Dura lex, sed lex» la ley es dura, pero es ley.

  11. No deja de ser interesante la descripción de los hechos por Gorriti, pero deja dudas por el simple hecho de pertenecer al círculo de los caviares que desde la época del súper demócrata Paniagua se enquistaron en el ministerio del interior, resquebrajando la disciplina, porque no decir robándole sus derechos incluído presupuestos, solibiantando generales -Juntas de Ascenso de Oficiales- para hacer ascender a cuánto inmerecido oficial podían a sabiendas que cometían un delito, causándole grave daño a la Institución. Hoy con un títere a la cabeza continuarán desapareciendole a la policía, ya mañana serán nuestros hermanos de las FFAA, bajo la mirada triunfadora del demencial terrorista, para al final decir labor cumplida, un Perú comunista. Cosa que jamás debemos permitir. Si Venezuela, chile, ecuador y argentina están en ese camino, es su problema, nosotros como buenos patriotas y hombres de bien no debemos permitirlo.

  12. Eduardo Ríos dice:

    Me parece interesante el análisis que hace IDL REPORTEROS, se ha analizado bien la cadena de la orden dada para reprimir a los manifestantes que conllevó a la muerte de dos jóvenes. Sin embargo, no se ha analizado el mal manejo de recursos del Estado que hizo la Policía durante la pandemia, que fue uno de los sustentos de la decisión tomada por el Presidente. Todos somos testigos de los graves hechos de las compras de diversos artículos hechos por algunos policías. Esto es grave, mas si se tiene en cuenta que en una crisis en medio de la pandemia, había algunos malos oficiales que lucraban en beneficio propio.
    Con respecto a la designación del Comandante General de la Policía Nacional, sin lugar a dudas, teniendo en cuenta que estamos en un estado de derecho, debió hacerse de acuerdo a Ley.

  13. Edwars Poma dice:

    Buen analisis de IDL Reporteros, no comparto todo lo indicado, pero es cierto que en politica uno busca estar con el entorno mas confiable para realizar su gestion, asi sea en el puesto 18. Mi comentario va mas alla de los 18 generales, que si bien por alli quizas se salven algunos buenos generales, sinceramente la Policia Nacional esta corrupta y tiene fuertes raices, raices que viene de la oficicialidad, y no es solo por las compras de ahora, esto viene de años atras de malos manejos que siguen y siguen conforme van cambiando los altos oficiales. Tenemos un Hospital de la Policia ineficiente con problemas con las medicinas, donde al personal solo se le da un mejoral para cualquier dolor, en provincias como Huancayo, una Sanidad de la Policia ineficiente por no decirlo inutil, donde el personal en actividad o retiro no encuentra especialistas en la salud y tienen que ser derivados a los Hospitales, un personal en retiro debe verse por si mismo sus dolencias en otras partes menos en su institucion al cual le presto sus servicios, el personal en retiro de PNP acude a Hospital de la solidaridad, a clinicas particulares u Hospitales de Minsa por que simplemente su institucion no hace nada por tener una sanidad eficiente, realmente la Policia, La Familia policial tiene que soportar toda la corrupcion que existe en el sistema, absolutamente toda. Empezando por las Escuelas de formacion para personal subalterno y oficial, desde alli nace la corrupcion, ingresan jovenes sin vocacion y el resultado esta en las calles, existen un grueso numero de policias sin vocacion. Todos saben de la corrupcion que existe en la policia pero todos no quieren hacer nada, con el resentimiento en mano, personalmente deberian sacar a todos lo oficiales y restructurar a la PNP, no es justo por esos policias que valen la pena y que arriesgan dia a dia sus vidas estemos pasando esto. Hoy dicen que por Honorabilidad renuncian a sus cargos, yo les diria que han hecho como Generales para con su institucion, han mejorado en algo las condiciones de la policia, como institucion como familia policial. Nada.
    Toca a los expertos determinar si es legal o no es legal que el Nº 18 debio ser Comandante General, yo lo unico que puedo afirmar es que el verdadero policia a pesar de sus carencia, se levanta dia a dia para dar lo mejor a la sociedad y a su familia, hay muchos policias asi con vocacion, con honor que dan lo mejor.

  14. Aldrudover Blas dice:

    Gustavo: Hay que tomar en cuenta que el retiro de los 18 generales no solo responde al papel que jugaron en los hechos de protesta, otros generales están inmersos en procesos de investigación de corrupción, ej: compras en los primeros meses de la pandemia . Particularmente, considero que la purga de generales debe ser total porque la ciudadanía percibe en los mandos la muestra de impunidad. De otro lado,¿ por qué debemos tener, en total, 63 generales en la policía? Sí en el ejército no exceden de 25 generales (Entre Teniente y Mayor General)

  15. Juan carlos tarazona catacora dice:

    Lo que ha hecho el ministro Vargas y el presidente Sagasti es una purga del alto mando policial que está cuestionado permanentemente por la corrupción extendida con delitos y inoperancia de las diversas areas de la Policía, a saber por los medios, tráfico de droga arrancada a los narcos, coimas conocidas por todos, inoperancia de las comisarías desatendiendo las denuncias de los s ciudadanos, extorsión del área de inteligencias, violación de mujeres detenidas, abuso de derechos humanos, secuestro de manifestantes, desaparición de detenidos, robo de gasolinas, cobro de peajes en carreteras, etc. Una purga y reforma muy necesarias.

  16. Bruno Romero dice:

    Yo pienso que las ordenes de reprimir a matar a los protestantes no vienen de Merino, Araoz, y Rodriguez sino de una relacion simbiotica entre los grupos de poder en el Peru en comunicacion con gente como Merino que son utlizados como fachada para proteger los intereses de una elite que busca tomar el control del gobierno del Peru.

  17. por la experiencia y los años vividos puedo asegurar que si existe corrupción en los altos mandos de la PNP…… pero como llegan a ser generales si son ascendidos por el padrinazgo donde quedó la línea de carrera del Oficial hoy por hoy no se escucha hablar del espada de honor que es el oficial egresado en el puesto número 1 que se supone es el que debería llegar a ser comandante general de la pnp, …..El presidente de la República es el jefe supremo de las FF.AA y PNP pero no para hacer lo que quiere con la institución hay una ley y se debe cumplir si se quieren hacer cambios lo pueden hacer pero presenten proyectos de ley al congreso…. soy de la opinión que los oficiales del grado de comandantes y coroneles para adquirir el grado inmediato superior deberían de ser evaluados según su H.I.B.O. por una junta de notables (COMO RECTORES DE UNIVERSIDADES) o el congreso como en la constitución del 79……investiguen si dentro de los generales pasados al retiro hay algún espada de honor

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Web por: Frederick Corazao

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