Esta edición de Reporteros, vuelve al caso Cerimedo. Esta historia que mezcla elementos de una historia de suspenso, de un drama intrigante en el poder político, hasta hechos farsescos, de apariencia inverosímil por lo ridículos; con nuevos datos, y otros más, que permiten ver hechos y personajes desconocidos en el manejo del poder.
Este primer desenlace tiene mucho del libreto de lo que pasa cuando una organización, o grupo, que bordea lo ilegal, se desmorona y sus protagonistas tratan de elaborar coartadas para tratar de negar las cosas y distanciarse lo más posible de quien, en este caso Cerimedo, es el centro de la inesperada investigación.
Un ejemplo es el de Rodrigo Paz, presidente de Bolivia, que ha hecho todo lo posible por distanciarse de Cerimedo. Ha dicho que este no tenía ningún papel importante en la consejería o conducción del gobierno, justo antes que salieran las fotos donde está Cerimedo sentado junto a él, en medio de una reunión de muy pocas personas con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.

Consagración regional
Meses antes de ello, la ceremonia en Miami, donde se premió a Fernando Cerimedo, ocurrió el 10 de febrero de este año en Mar-a-Lago, en la residencia de invierno de Donald Trump. En esta gala, donde también estuvo entre otros invitados, Keiko Fujimori, Cerimedo fue presentado para recibir su galardón por Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente de Brasil.
Está claro que en febrero de este año, Cerimedo era una de las figuras más importantes en el hemisferio en todo lo vinculado con estrategia de campañas políticas y electorales: comunicación digital, estrategias de desinformación. Su más resonante éxito había ocurrido poco antes, sucedió en las elecciones en Honduras, cuando Cerimedo y su socio, Andy Rivas, lograron a través de su mentor, Dick Morris, que Trump apoyara explícitamente al candidato que ellos representaban: Nasry Asfura, y exigiera a los hondureños que voten por él.
Eso fue poder. De donde surgieron las preguntas ¿De dónde sale Cerimedo?, ¿cuál ha fue su trayectoria anterior?, ¿cómo alcanzó la importancia que tuvo hasta el momento de su debacle?, ¿cuáles fueron sus conexiones, sus logros? Para responder estas preguntas, entrevistamos al muy reconocido y prestigioso periodista Hugo Alconada, de La Nación, de Argentina.
“Se llama Fernando Gabriel Cerimedo, nació en la Argentina, en 1981 y a partir de ahí todo lo demás es cuestionable. Estos son los únicos datos certeros, sólidos que tenemos porque lo que se sabe y lo que está verificado es muy poco alrededor de un hombre que es conocido por ser un mitómano profesional”, dijo Alconada.
Las otras informaciones verificadas sobre Cerimedo que indicó Alconada, revelaron que Cerimedo había sido condenado en Argentina por estafa, por vender dos veces el mismo departamento. Dijo que Cerimedo “en su cuenta de LinkedIn dice que estudió una maestría en la universidad de Puerto Rico, que no está verificado; que estudió un doctorado en la universidad de Phoenix, que no está verificado; que estudió en el MIT y en Harvard, que cuando nosotros les preguntamos nos dijeron que no había estudiado ahí; que entrenó con los Navy Seals (…); cuando vas viendo que las múltiples afirmaciones de él no tienen sustento en la vida real, no sabes dónde arranca la realidad y dónde arranca la ficción».
Para Alconada, el Cerimedo de los primeros tiempos en Argentina era una persona a quién se le llamaría buscavidas, “esos hombres que van buscando pequeños trabajos que le permiten avanzar y subsistir otros meses, y que [luego] a partir de un golpe de suerte termina llegando a la cúspide del poder en Argentina y codeándose con presidentes de todo el continente”.
Alconada señala que el Cerimedo temprano no parecía encontrarse en ninguna “batalla cultural” pues asesoraba y cobraba a candidatos de centro izquierda. La suerte golpeó su puerta cuando se presentó la oportunidad de entrar a asesorar a un candidato, Javier Milei, a quien entonces no se consideraba más que una figura anecdótica, sin posibilidades. Según Cerimedo, asesoró de manera gratuita. Y la inesperada victoria lo catapultó a una prominencia continental.
“Y es ahí” dijo Alconada, “que empieza con Damián Merlo. Por lo que hemos ido reconstruyendo, empieza a tejer vínculos con Luis Rosales y otros colaboradores de una figura conocida de la consultoría política norteamericana que es Dick Morris, y es así que Cerimedo termina posicionándose y a moverse en el centro de la derecha hemisférica”.
Alconada señala en la campaña de elecciones presidenciales de 2023, entrevistó a varios consultores políticos de distintos candidatos, “durante esas entrevistas, Cerimedo me dice que había sido becado para Harvard, pero no sabía inglés; que había trabajado para la NSA [National Security Agency] y él me admite que tenía cuentas de bots y de trolls para manipular las campañas, y que hacía campañas negativas contra otros candidatos a favor de Javier Milei.
“Cuando Milei gana, de manera sorpresiva, genera atracción por la cocina de la campaña que lo llevó a la presidencia”. Añade Alconada: “Y es ahí donde Fernando Cerimedo pasa de ser un buscavidas, a decir, ahora que fue detenido en Bolivia, que él está facturando más de 1 millón de dólares por su servicio”, dijo Hugo Alconada.
El buscavidas mitómano, diestro en el manejo de la mentira, fue llevado por ella hasta el poder y la influencia hemisférica, hasta que chocó con la hora de la verdad: la debacle de Santa Cruz.




