Los ‘Vladiaudios’ (VII)

Montesinos, Fujimori y los Estados Unidos

Foto
Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori, en la sede del Servicio Nacional de Inteligencia, en 1998. (Foto: AFP)

Por Stephen G. McFarland, embajador (r) de Estados Unidos (*).-                         

Desde una perspectiva estadounidense, los audios en los que Vladimiro Montesinos insta a la campaña de Keiko Fujimori a buscar el apoyo de Estados Unidos a través de sus agencias de inteligencia, tienen algo de folclórico y también de desvergonzado.  

Si bien en los años 90 Montesinos supo aprovechar su relación con Estados Unidos, la información posterior sobre el suministro de armas a la guerrilla FARC en Colombia, su captura y extradición en Caracas; y sus sentencias hicieron quedar mal a sus contrapartes norteamericanas.  

Usar hoy el nombre o las tácticas de Montesinos como tarjeta de presentación en Estados Unidos sería, por decir lo menos, contraproducente. Como dijo Marx, la primera vez la historia sucede como tragedia, la segunda como farsa.

Pese a ello, es posible que quienes hoy se oponen a la proclamación de Pedro Castillo como Presidente, que niegan la legitimidad de las elecciones, o que planifican la remoción del nuevo Presidente, piensen en el libreto de Montesinos para conseguir el apoyo o la no objeción de los Estados Unidos. 

Vale la pena, por eso, recordar algunas lecciones para Estados Unidos de los años de Fujimori y Montesinos. Hay que recordar cómo Montesinos se reinventó como ex-militar, y luego se posicionó como asesor jurídico de Alberto Fujimori.  También hay que reconocer el conocimiento y capacidad de maniobra de Montesinos en las múltiples redes políticas, jurídicas, económicas, y militares peruanas. Y asimismo las debilidades de sus personajes claves.  

Pero Montesinos no operó en un vacío, sino resultó beneficiario de un momento único: la combinación de la hiperinflación, la creciente violencia del conflicto armado interno, la derrota de los partidos políticos tradicionales; y también de gozar de la confianza de Alberto Fujimori, lo que lo convirtió en jefe de facto del Servicio de Inteligencia Nacional.  

Muy preocupado por el conflicto interno, Estados Unidos trató de cooperar con el bastante arisco Fujimori.  Sin embargo, Estados Unidos criticó el autogolpe de 1992, y también intervino para exigir la libertad de Gustavo Gorriti cuando los agentes de Montesinos lo secuestraron. Estados Unidos abogó luego por elecciones y un retorno a la democracia. En la embajada nos reunimos muchas veces con miembros de la oposición (algunos de los cuales ahora atacan el actual proceso electoral), pero Estados Unidos no pudo influir mucho en Fujimori.  

 

 

A nivel táctico y también individual, los representantes de varias agencias en la embajada de Estados Unidos en Lima creyeron que Montesinos era clave para la lucha contra el narcotráfico e ignoraron información contraria a Montesinos.  Apostaron mal.

En la embajada, varios veteranos de conflictos e insurgencias reportamos en esos años sobre el autoritarismo de Fujimori, su creciente control personal sobre las fuerzas armadas a través de los nombramientos hechos por Montesinos, y la aparente responsabilidad de ambos, Fujimori y Montesinos, en los asesinatos del grupo Colina. Advertimos, basados en lo que habíamos visto en Centro América, que un régimen que violaba unas leyes y reglas iba a violar otras. Sin embargo, el gobierno del entonces presidente Clinton tuvo mucho menos interés en el Perú que sus sucesores. 

Pero ya en el 2000 el Departamento de Estado y las demás agencias de seguridad nacional y policiales estaban plenamente conscientes de la naturaleza del régimen, de la traición de Montesinos [sobre todo por el suministro de armas a las FARC]; y de los desaciertos y fallas de algunas agencias en la relación con éste.

¿Podría repetirse esta historia?  La vía que Montesinos parece recomendar no funcionaría hoy en día, y no sólo por su ahora conocida trayectoria. De hecho, personas que apoyan a Keiko Fujimori han tratado ya de convencer a la gente en Washington que el proceso electoral peruano estuvo marcado por el fraude y que no se puede, ni se debe, proclamar a Castillo presidente; que Castillo es una amenaza, y que los Estados Unidos deberían hacerse de la vista gorda ante los futuros intentos de socavarlo.  

Sin embargo, la declaración del Departamento de Estado del 22 de junio en la que felicitó al Perú por las elecciones, la negativa de la Organización de Estados Americanos a una auditoría electoral, y la ausencia de voces discordantes entre los congresistas norteamericanos, indican que no tuvieron ni tendrán eco.  

Seguro habrá otros intentos, porque hay gente que cree sinceramente que un gobierno de Castillo sería desastroso (entre ellos algunos conocidos míos), y porque hay políticos que quieren aprovecharse de esa corriente de opinión.  

Pero creo que los intentos de influir en Washington no tendrán éxito por tres razones: primero, porque el gobierno de Biden y un consenso bipartidista en el Congreso norteamericano piensan que hay que respetar los procesos electorales, y no se ha presentado evidencia para desvirtuar el proceso electoral del 2021.  

Segundo, porque la mejor manera de evitar la involución a escenarios como el de Chávez en Venezuela es hacer lo que no hicieron los políticos venezolanos en los años 90: reforzar las instituciones democráticas, y sobre todo reducir la corrupción.  

Tercero, porque es casi imposible que una agencia de inteligencia no incluya a nuestra embajadora en el Perú y al Departamento de Estado (como Montesinos supuestamente propone) en la evaluación de un proceso electoral en otro país.  

 

McFarland en traje de campaña diplomático. (Foto: Archivo personal del autor)

 

Además, luego de los escándalos por la manipulación de la inteligencia en Irak (por el Pentágono), hay más barreras en el gobierno norteamericano contra la manipulación de información y el uso de “fake news” para la toma de decisiones.  

El gobierno de Biden sabe que la democracia está bajo asedio mundialmente. Lo que pasa en el Perú no sólo afecta a los peruanos. Estados Unidos piensa que debe y puede tener una relación de respeto mutuo con el nuevo gobierno del Perú, basado en los valores e intereses comunes. Buscará mantener contactos también con todos los sectores en el Perú. Por supuesto, estará listo para analizar fríamente cualquier información sobre acciones que afecten sus intereses, vengan de donde vengan.   

En la entrada de la sede de la CIA, está grabada en piedra una frase de la Biblia, ‘Y la verdad os hará libres’ que los visitantes incluyendo, me imagino, a Montesinos en su tiempo, ven al entrar. Es un reto universal frente al cual muchos gobiernos –y políticos– han fallado y pocos han acertado. Cómo buscar y encontrar la verdad depende no solo de las capacidades de los seres humanos sino, sobre todo, de sus voluntades. 

 

Stephen G. McFarland. (Foto: archivo personal del autor)

 

(*) Stephen McFarland (@AmbMcFarland) fue diplomático de los EEUU por 37 años. Se especializó en América Latina y en países en guerra irregular o conflicto, como El Salvador, Perú, Irak (con la infantería de Marina), Afganistán, y también Colombia y Venezuela. Vivió parte de su niñez en el Perú, y volvió a la embajada en Lima como oficial político para reportar sobre los derechos humanos y la guerra con Sendero Luminoso, 1985-1988; y luego como consejero político, 1992-1996. En 1995 fue el representante de los EEUU en el puesto PV-2 en la Cordillera del Cóndor para monitorear el cese al fuego con Ecuador.  Fue embajador en Guatemala entre 2008 y 2011. 

Publicado el martes 13 de julio, 2021 a las 13:53 | RSS 2.0.
Última actualización el sábado 24 de julio, 2021 a las 22:09

8 comentarios

  1. Luis Hernández dice:

    La señora “K”, llamada
    Por Montesinos: “la chica”
    No sabe y no explica
    Sus mentiras; inventadas,
    Por satanás fue creada,
    Y en su desesperación,
    De ser perdedora (nipón)
    Llama “fraude” al sufragio,
    Sin saber que es presagio
    De acabar en la prisión.

  2. Sebastian dice:

    Resulta muy sospechoso que la OEA de Almagro haya aceptado que Pedro Castillo sea el próximo presidente peruano. El mismo Almagro que jugó en pared con los gorilas bolivianos para liquidar a Evo Morales, y servir de instrumento para el aislamiento, y desaparición, de gobiernos como el nicaraguense, cubano y, sobretodo, el venezolano, no es verosimil que acepte sin rechistar a un potencial gobierno de izquierda nacionalista, algo raro ocurre…¿Castillo estará a punto de ser declarado paciente con cáncer como ocurrió a Lula, Dilma, Evo, Cristina Kirchner, Lugo, Chávez, Javier Diez Canseco entre otros?. ¿ya lo han comprado como a Lenin Moreno?. Está por ver.
    Igualmente, es risible que el autor del articulo pretenda presentar a los gobiernos norteamericanos como respetuosos de las voluntades democraticas de los pueblos. Los mismos gobiernos que siembran muerte y miseria en países que no les pueden responder militarmente, alquilando mercenarios para enviarlos a matar en las trincheras de costas ajenas, que abren escuelas para enseñar a descuartizar jóvenes de ideología contraria a la que han sembrado en todo el planeta para destruirlo.
    Pedro Castillo es solo una pieza no esencial en un tablero donde el objetivo principal es tumbar a la Venezuela chavista, a la cual solo les falta invadir militarmente como tantas otras veces en países débiles. ¿Porqué los medios objetivos no publican las salvajadas que llevan cometiendo contra un país hermano como el venezolano? A la Venezuela rebelde a la demencia norteamericana le han prohibido acceder al sistema financiero/bancario internacional, les han robado sus depositos bancarios, han robado una empresa de 11 mil millones de dólares CITGO entregandosela a traidores venezolanos que la han quebrado, el gobierno venezolano no puede exportar su petroleo pues ninguna naviera se atreve a correr el riesgo de que las quiten del mercado por no cumplir con las directivas del gran pais democratico. Y si descubren a alguna naviera llevando petroleo venezolano le confiscan el barco y se quedan con el petroleo. Por esas mismas «sanciones» el gobierno venezolano no puede importar alimentos ni medicinas para su gente. Con ello, se pretende matar de hambre a los venezolanos para que protesten contra su gobierno. Los norteamericanos promueven sabotajes contra centrales electricas, suministro de agua, contra las refinerias petroleras, etc, etc.
    ¿Porque la prensa que persigue contar la verdad no informa de esta realidad?. La respuesta sobra.

  3. La actitud de Biden con relación a las elecciones en Perú es la correcta y esperamos que las relaciones con USA se mantengan en un nivel alto con Castillo, quien deberá enfrentar dificiles encrucijadas sobre políticas y politicos que deben acompañarlo en su periodo de gobierno. La lectura de McFarland de Montesinos y la realidad peruana resalta su valía.

  4. Alfonso Juárez dice:

    Luego de todas las negativas, la Chika con sus discursos de odio, ha logrado que haya enfrentamientos, ella sólo twitea pero no da la cara. Me crea la suspicacia de la fuga.

  5. Luigi de Pierris dice:

    El Embajador Mc Farland, gran conocedor del Perú y de América Latina, nos explica de manera objetiva – y muy lejana de las ilusiones pueriles y novelescas que aún albergan en la visión de muchos peruanos – cuál sería la actitud de la Administración Biden frente a posibles maniobras de los fujimoristas para anular el resultado de los últimos comicios en el Perú, que asignaron la presidencia a Pedro Castillo.
    Lo que los peruanos no entienden es que los Fujimori se han totalmente desprestigiados y que, si jamás volvieran al poder, el país daría una marcha atrás hacia un pasado oscuro e inquietante, en el cual el estado de derecho se había suspendido y el abuso se había convertido en la regla.
    Los últimos dos presidentes del Perú tuvieron que renunciar al mandato en consecuencia de escándalos. Ambos se retiraron en buen orden. Eso no ocurriría si el presidente fuera Keiko Fujimori, que seguramente intentaría de instaurar un régimen autoritario, como ya había hecho su padre Alberto Fujimori.
    Duele que observadores como Mario Vargas Llosa se rehúsen a reconocer estos riesgos.
    En cambio, una administración Castillo debería enfrentarse cada día con un país poco dispuesto a hacerle concesiones, y por ende seria obligada a negociar continuamente con el Congreso y la opinión pública. Paradójicamente, el control del Congreso podría darle una legitimación que al momento es muy débil en razón de la margen muy pequeña de su victoria electoral.
    Más valdría que los peruanos se preparen para la presidencia Castillo y se esfuercen para avanzar propuestas que puedan mejorar los planteamientos políticos de Castillo para reforzar la eficacidad de la acción de la nueva administración.

  6. HUMBERTO JARA dice:

    QUE BUEN REPORTAJE……AHORA QUE DIRA MONTESINOS Y SU AHIJADA LA CHICA ESTA…..FELICITACIONES SR. EMBAJADOR POR DEFENDER LA VERDAD….JUAN 8:32 «Y CONOCEREIS LA VERDAD, Y LA VERDAD OS HARA LIBRES».

  7. Augusto Mulanovich dice:

    Y los 44000 muertos que han votado en Perú. Que se debe hacer.?

    • Persia dice:

      Los 44000 muertos viven en el mundo paralelo y febril de la Sra. K. Que el vidente Hayimi los convoque para que digan la verdad ante la próxima comisión investigadora del Kongreso.

Deje un comentario

Web por: Frederick Corazao

Untitled Document