El sombrero sin cabeza

Tercera entrega

El entorno de
los brujos

Cartomancia y conjuros en la ruta del aquelarre al atestado.

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Por Gustavo Gorriti, Romina Mella y César Prado.-

Las revelaciones que publicó IDL-Reporteros el jueves 16 de este mes en “La delación fallida”, provocaron tanto respuestas agitadas como elocuentes silencios. IDL-R, por cierto, se ratifica en lo publicado y continúa con las extrañas (pero verdaderas) historias de esta crónica investigativa. Ellas explican en buena parte, por implausible que parezca, el curso errático de nuestra nación en los tiempos de la peste maleva y el triste Bicentenario.

Karelim López era hasta hace poco tiempo un personaje apenas conocido, excepto en los círculos donde contaba y pesaba su trayectoria de cabildera. Trayectoria que la llevó, a través de negocios con todos los gobiernos, de la marginalidad a la opulencia en poco más de una década. 

¿Tiene explicación racional el crecimiento veloz de la fortuna de Karelim López y su influencia en los niveles más altos del Estado?  ¿O fue cosa de magia?

Pues sí. Fue cosa de magia.

Las compañías, corporaciones y empresarios contratan asesores calificados para tener la  información que les permita competir con ventaja. 

Pero, ¿cuántas tienen a los espíritus como asesores?

Por lo menos una: Karelim López.

 

Karelim López Arredondo. (Foto: Facebook)

 

Cartomancia sin cartografía 

 

No se enseña en las facultades empresariales. Pero sucede que la brujería fue parte integral del modelo de negocios de Karelim López y de su vida en general.

Eso tuvo todo tipo de consecuencias.

En un documento de diciembre de 2020, remitido a un fiscal penal de Lima, Karelim López confesó haberse convertido en “adicta (dependiente emocional)” a la lectura de cartas del tarot “por más de 14 años”. 

Karelim López reveló en ese documento que la consulta al tarot a través de la vidente Maritza Kahn ocurría “casi a diario […] ocupando mi tiempo en tratar de comprender la realidad a través de sus predicciones o visiones, llegando al punto de que ella sabía todo sobre mi vida personal y financiera, así como todo respecto a mi entorno familiar”. 

No es fácil encontrar los recibos de pago de honorarios por este tipo de servicios (“espirituales” al decir de algunos videntes), pero en este caso, la señora Kahn pidió, a tenor de la evidencia, que los pagos –o, por lo menos, una parte significativa de ellos– fueran depositados en la cuenta de su hijo. 

IDL-R pudo revisar constancias de más de 300 depósitos desde el 2017 hasta septiembre de 2020, que suman alrededor de 42 mil soles por consultas con la magia. Suelen ser varios depósitos por semana, que indican consultas casi diarias semana tras semana, mes tras mes, año tras año. 

Los recibos/transferencias van desde el rango básico, de cien soles, como este. 

 

 

A varios de montos medianos, entre 200 y 500 soles por sesión, hasta por lo menos un recibo/transferencia por mil soles por una sesión.

 


 

Los pagos altos y medianos estuvieron por lo general, concentrados en ciertas fechas; como si una emergencia precisara movilizar a las fuerzas especiales de los espíritus, dado que los de diario no resultaban suficientes.

La asesoría de la cartomancia y el conjuro para negocios y asuntos personales funcionó a todo motor más de tres años.

¿Sirvió o no?

Si uno define la calidad de la asesoría por el lucro y la influencia conseguidos, no cabe duda que los espíritus compitieron exitosamente con sus limitadas contrapartes terrenales en asesoría empresarial. 

Karelim López llegaba, un día sí y el otro también, en cualquiera de los vehículos de su flota al jirón Tarapoto 1016, en Breña; a veces todavía en pijama (si la pregunta era apremiante), para hablar por la línea del tarot con los espíritus en procura de la ventaja comparativa cotidiana. 

La brujería no se limitaba a la lectura de cartas. 

Maritza Kahn también fumaba y prendía velas, que no eran precisamente misioneras.

Además de trabajar en su casa iba también a la de Karelim López, especialmente para fumar y encender velas.

Se prendían tantas, según fuentes con conocimiento de causa, que la empleada de Karelim López, Jéssica Sáenz Rivas, a quien llamaban “Perla”, compraba cajas de velas cerca de La Parada, para los ritos diversos.

 

Maritza Kahn y Jéssica Sáenz Rivas.

Maritza Kahn y Jéssica Sáenz Rivas.

 

Testigos de esos eventos recuerdan que se empleaban velas de diferentes colores, aunque no precisamente para torta de cumpleaños.

– Vela verde, para los negocios, para la plata.

– Vela blanca “para que lo tenga”, para que la persona se ablande y su carácter se ponga en baño maría.

– Vela roja, para la atracción y seducción. Hay velas, cuentan los testigos, que representan parejas en diversas situaciones, de esas que se encienden y derriten solas. Otras con la forma de los órganos directamente especializados en los dulces combates de Afrodita.

– Vela negra para “hacer un poco de maldad”. 

También se compraba cirios, “los más grandes”, pues parece que en ese caso el tamaño sí importa. Y en las sesiones de brujería, Maritza Kahn “fumaba” a la persona, la situación o la circunstancia que se quería afectar. Nada de cigarrillos, que, todo indica, desprecian los espíritus, sino puros. Algunas veces, Maritza Kahn llegó a ir, “tres veces al día a fumarse tres cigarros, cuatro cigarros”.

La actividad era intensa, larga y las velas terminaban consumidas en un reguero polícromo de cera derretida. 

El empleado local de limpieza la recogía con un comentario frecuente que recuerda por lo menos un testigo: “… ya vinieron a botar sus huevadas esas brujas”.

Cuando podía descansar, Maritza Kahn se ponía a trabajar en lo que le daba mucho menos dinero pero mayor paz. Como costurera.

 

Hayimy y otros brujos

 

Hayimy Aleman Herrera. (Foto: La República)

 

Las horas o días que Maritza Kahn dedicaba a descansar los pulmones y reposar el ectoplasma, no interrumpían la comunicación con el más allá en la casa de Karelim López. 

El vidente Hayimy, (el que predijo a Vizcarra que iba a ser presidente del Perú; pero que luego predijo que Keiko Fujimori iba a ganar las elecciones de 2021) visitaba a Karelim López desde hace una decena de años. Ambos, además, son compadres.

El propio Hayimy, entrevistado por IDL-R, confirmó la amistad y el compadrazgo.

 “Yo la conocí [en 2011, dice] como a un paciente cualquiera y surgió una amistad muy buena […] la conocí por intermedio de un amigo en una municipalidad. La conocí y de pronto me dijo que la atendiera”. 

La amistad se profundizó en Órganos, relata el vidente.

“ … Ella (Karelim) es mi amiga y toda la vida va a ser mi comadre. En el año 12 o 13, yo estaba en Órganos y no sé cómo reviso mis redes sociales y veo que ella está en Vichayito. La saludé y me dijo que estaba con su familia. Entonces le dije que venga a mi casa, a mi bungalow, que tengo allá. Para echarle el agüita. Entonces (Karelim) llegó con su familia, […]  hicimos un chancho al cilindro, estuvimos compartiendo y ahí nos convertimos en compadres. Ahí surgió una relación más fuerte, me invitaba a sus cumpleaños, a los eventos que hacía en su casa. Y yo iba, ¿por qué no puedo ir?”.

No solo pudo ir sino que fue; y muchas veces realizó ceremonias y rituales. Hayimy insiste que él, por ejemplo, nunca trabaja con calaveras. Fuentes familiarizadas con el entorno de Karelim López afirman que sí lo hizo; y que ofició en algunas ocasiones vestido de negro. Hayimy dice que no recuerda haberlo hecho

Parece que, tanto en las velas como en la ropa, el color tiene significados precisos en el ocultismo utilitario.

Cuando Hayimi se despedía tampoco terminaba la presencia de brujos en la casa (o las casas) de Karelim López. Kathy “la cubana” no es llamada así por cubana sino por santera.  

Según fuentes con conocimiento del tema, un conflicto muy personal de Karelim López con una mujer venezolana, que se expresó con amenazas e insultos de extrema sordidez, incluyó también un ritual malero de santería contra esa persona. 

Ese conflicto también afectó a una hijastra de Karelim, Evelyn Milla, que fue víctima de un escándalo estridente y agresivo protagonizado por López en la puerta de su casa. 

Un piurano llamado Marcos, exponente de la magia norteña, también llegó a la casa de Karelim. Fuentes cercanas a los eventos lo vieron hacer “limpias”, que parece fueron insuficientes, quizá debidos al desgaste cotidiano de las inacabables exigencias que cargan y fatigan al ocultismo mil oficios.

 

Encuentro de personajes

 

Hagamos ahora un breve retroceso a 2016. Pedro Pablo Kuczynski ganó la  presidencia y despertó inicialmente esperanzas. Un amigo de PPK, el antiguo periodista Christopher Roper, declaró a Jon Lee Anderson de The New Yorker, que es “imposible pensar en un jefe de Estado latinoamericano durante los últimos cien años con la distinción intelectual, independencia de pensamiento y amplitud de horizonte cultural de PPK”. 

Muy poco tiempo después, el espejo de prendas intelectuales se metamorfoseó en piñata, en una ruta de debilidades, sometimientos, humillaciones y contrasuelazos políticos que lo llevaron –indefenso, inerme, inútil– a perder primero la autoridad, luego el gobierno, después la presidencia y finalmente la libertad. Esto último por el caso Lava Jato. Y casi todo ello frente a lo que hasta entonces fue una de las mayores congregaciones de gente burda, zafia, prepotente y corrupta que haya llegado a la representación nacional: Fuerza Popular y sus aliados.

“¡Dos mil libras de educación abatidas por diez rupias!” escribió Rudyard Kipling en su “Aritmética en la Frontera”. Y eso pasó también aquí, pero sin heroísmo, ni claridad, ni decisión, ni aventura, ni valor. Vivimos sus consecuencias hasta hoy. 

 

Martín Vizcarra y PPK. (Foto: GEC)

 

Al asumir PPK, su vicepresidente, Martín Vizcarra, fue nombrado ministro de Transportes y Comunicaciones. Llevó con él a un pequeño grupo de moqueguanos de confianza. Los más próximos fueron Iván Manchego, Óscar Vásquez y Karem Roca. 

También llegó Mirian Morales, a quien Vizcarra conoció el 2011 en Moquegua, como funcionaria del ministerio de Energía y Minas, en lo que fue la exitosa mesa de diálogo de Quellaveco. 

En el MTC, en agosto de 2016, Morales asumió la dirección general de Asuntos Socio Ambientales. Su dirección se encontraba bajo la responsabilidad de la entonces viceministra de Transportes, Fiorella Molinelli. La relación entre ambas no fue buena porque Morales tendía a reportar directamente con el ministro, saltándose a Molinelli. Dicha aspereza fue uno de los pocos conflictos de oficina en ese entorno que no provocó, como los otros, una reacción en cadena de desbarajustes. 

Los otros conflictos bajo la jefatura de Vizcarra maduraron luego, en Palacio, e infectaron su gestión, como si la política nacional hubiera seguido el guión de una telenovela chatarra de intenso melodrama, nula inteligencia, alta toxicidad. 

Ahora veremos algunos aspectos poco o mal conocidos de ese proceso que culminó con el naufragio del gobierno de Vizcarra.

Hay versiones diferentes sobre cuándo y cómo se conocieron Karem Roca y Karelim López. Cuando los moqueguanos llegaron al MTC, López ya era una cabildera cuajada, con experiencia en el MTC, donde –como se recuerda–  había trabajado con Enrique Cornejo. 

Karelim López también era –acabamos de verlo–  comadre de Hayimy desde hace cinco o seis años e iba a utilizarlo pronto en acciones tácticas de ocultismo utilitario, como la que sucedió en Jesús María con el comandante Víktor Preciado, que IDL-R reseñó en “La delación fallida”

Según una persona que conoció bien el entorno moqueguano y el del MTC, “es Karelim quien introduce a la vida de Vizcarra a Hayimy”. Puede ser, dado que la coordinación operativa entre Karelim López y Hayimy está documentada, aunque es también posible que el primer encuentro haya sido casual.

El hecho es que Hayimy se encontró con Vizcarra en un vuelo de Latam. El vidente recuerda el día y el vuelo con exactitud “…fue exactamente el día del incendio de Nicolini (22 de junio del 2017)”. Testigos presenciales indican que Vizcarra estaba sentado en el pasadizo cuando Hayimy lo abordó. Le dijo que veía el aura de su padre, que iba a llegar a Presidente. Vizcarra fue todo oídos. El recuerdo de Hayimy es más preciso: “Y le dije: ‘usted no va a durar mucho tiempo de ministro, usted va a tener un problema y se va afuera, pero de ahí regresa como Presidente’”.

Son muy pocos los políticos no supersticiosos. La mayoría lo es; y Vizcarra no fue la excepción. Días después recibió a Hayimy en su departamento en San Isidro para escudriñar futuros cercanos. Poco después, Vizcarra dejó el MTC, fue nombrado embajador en Canadá y viajó allá con su esposa. Su asesor, Iván Manchego, lo acompañó como agregado civil. La faceta diplomática, como sabemos, tuvo corta duración, y en marzo de 2018 Vizcarra regresó para asumir la presidencia de la nación.

 

Martín Vizcarra a su llegada a Lima desde Canadá, el 22 de marzo del 2018. (Foto: Andina)

 

Óscar Vásquez, Iván Manchego y Karem Roca, del grupo de moqueguanos, lo siguieron a Palacio. Mirian Morales fue nombrada el 24 de marzo como secretaria general de la Presidencia.

Hayimy no perdió tiempo en contactar al nuevo Presidente. Había “visto” información que quería darle, recuerda una fuente con conocimiento de esos hechos. Según el vidente: “Yo fui tres veces, bueno cuatro. Cuatro veces contadas a Palacio de Gobierno”.

En una de las últimas, de acuerdo con la información de fuentes fidedignas, Hayimy le pidió a Vizcarra interesarse en “el tema de la federación peruana de fútbol”. El clarividente se había vuelto futbolero, en coincidencia precisa con los manejos de influencias que realizaba Karelim López por su lado. Según las fuentes, Vizcarra rechazó el consejo.

Hayimy, de paso, afirma que Vizcarra no fue el primer presidente que visitó. En sus palabras, el vidente conoció, “a toditos, señor. Y no tengo porqué revelar los nombres”. 

 

De las intrigas al naufragio

 

Al margen de cuándo y cómo se conocieron, el hecho es que la amistad entre Karelim López y Karem Roca se hizo estrecha, intensa y evidente (para quien tuviera ojos de ver) cuando esta pasó a trabajar como secretaria de Vizcarra en Palacio de Gobierno.

Una fuente con conocimiento de lo que sucedía en los alrededores del despacho presidencial durante la gestión de Vizcarra, recuerda que: “… entre fines de 2018 y comienzos de 2019, empezó a cambiar Karem. […] empezó a dar atención a regalos, mejorar su presentación personal. Comenzó a mostrar una mejoría económica […] empezó a tener un nivel de vida a la que [sic] no estaba acostumbrada”.

La fuente de buena parte de esa “mejoría” fue Karelim López. Su compadre Hayimy había logrado la atención de Vizcarra y el acceso fuera de horas a su oficina, pero no pudo dar el salto de los portentos del más allá a los negocios del más acá. Karelim López buscó en paralelo lograr influencia a través del círculo personal más cercano a Vizcarra en Palacio; y lo hizo cultivando la relación con Karem Roca y con Iván Manchego. 

 

Karem Roca e Iván Manchego.

 

En ambos casos tuvo un éxito parcial. Logró la colaboración de Karem Roca en gestiones y maniobras directas para mejorar o consolidar su posición en organismos del Estado, como hemos visto en la entrega anterior que fue el caso del IPD. Y consiguió, de acuerdo con varias fuentes fidedignas, persuadir a Iván Manchego a actuar, por lo menos en un par de casos,  en favor de los intereses de López. 

Karem Roca y Karelim López salían juntas con frecuencia, empezaron a llamarse “primas” entre sí, y Karem Roca intervino para favorecer las gestiones de su aparentemente desinteresada mecenas. La llamada de “la secretaria del presidente de la República” garantizaba inmediata atención y, casi siempre, pronto cumplimiento.

Richard Cisneros, más conocido como “Richard Swing” fue uno de los convocados por Karem Roca para conocer a Karelim López. Fuentes cercanas a Cisneros recuerdan que Roca fue internada en la clínica Maison de Santé de Chorrillos a fines de noviembre de 2018, por lo que pareció una emergencia.

 

Richard Cisneros. (Foto: Facebook)

 

Desde ahí, según una fuente, Roca telefoneó a Cisneros y le pidió que fuera a visitarla.

Al llegar, Cisneros vio a otra visitante y Roca los presentó. Era Karelim López. La secretaria de Vizcarra le dijo que López era su “comadre” y que podía confiar en ella porque “la conocía hace muchos años”. Durante la conversación, recuerdan las fuentes, Karelim López le dijo a Roca que le compraría un iPhone para que pudieran comunicarse sin problemas durante los días siguientes, ya que el celular de Roca no funcionaba bien. 

Al salir de la clínica, López llevó a Cisneros en una de sus camionetas hasta la casa de este y estableció así relación con otra persona más (Cisneros/Swing) que había logrado un inusual acceso a Vizcarra.

Cisneros visitó en varias ocasiones la casa de Karelim López en Pueblo Libre. De acuerdo con fuentes familiarizadas con el pensamiento de Cisneros, este acompañó varias veces a Karelim y Karem en reuniones que, vino de por medio, se prolongaban hasta tarde. Alguna vez lo hizo también por videollamada. 

Karelim López, refieren las fuentes, trató de influenciar a Cisneros para que recomendara a Jean Ferrari a la presidencia del Instituto Peruano del Deporte (IPD). Hasta donde se sabe, Cisneros no hizo ninguna gestión en ese sentido.

Karem Roca no solo había logrado, gracias a la cercanía con su “prima” y “comadre” mejorar su nivel de vida sino acrecentar su poder… o lo que le pareció ser tal. En las reuniones en las que estuvo, incluyendo la fiesta de cumpleaños reseñada en El sombrero sin cabeza”, Roca fue adulada por funcionarios prestos a ofrecer sus servicios. Entre ellos, varios policías. Ahí estaban desde el comandante general de la Policía, José Luis Lavalle, hasta el comisario de Breña, pasando por oficiales operativos y de inteligencia. Los testimonios coinciden en que Roca resultó fascinada por una importancia que no había previsto tener.

Diversos testimonios indican que Karelim López no logró acceso directo ni influencia sobre el presidente Vizcarra, pese a la cercanía de aquella sobre Karem Roca y la que, según diversos testimonios, logró sobre Iván Manchego. 

Aparte de los moqueguanos, Vizcarra tenía cercanía y despacho cotidiano con otros funcionarios, en especial con la secretaria general de la Presidencia, Mirian Morales; y con la jefa de prensa de Palacio, Mónica Moreno. 

Si bien la relación que tuvieron Roca con Morales en el MTC no fue mala, en Palacio de Gobierno se deterioró rápidamente, aunque –a tenor de diversos testimonios– en forma más soterrada que abierta. Subterránea o no, hipócritas o abiertas, las hostilidades crecieron en toxicidad y eventualmente dañaron en forma sustantiva la capacidad de funcionamiento de la Presidencia en especial durante la crisis por la calamitosa pandemia.

 

Karem Roca y Mirian Morales.

 

Del grupo cercano de asesores moqueguanos, hubo dos que eventualmente actuaron contra Vizcarra. Fueron Karem Roca e Iván Manchego. Tanto Manchego como Roca tuvieron en común la cercanía con Karelim López. 

La influencia de esta, en la crisis y su eventual desenlace, fue soterrada pero sustantiva.

Fuentes con conocimiento preciso de los hechos indican que, hacia fines de 2018, comienzo de 2019, tanto Karem Roca como Iván Manchego recomendaron, cada uno por su lado, pero más o menos al mismo tiempo, que Vizcarra reciba a Karelim López. Le dijeron, según una de las fuentes, “que era una empresaria y que quería dar algunos aportes de gestión porque tenía mucha experiencia […] muy etéreo, muy gaseoso […] ella no era una empresaria, era lobista”.

Roca insistió. “… decía que quizá ella podía tener información de importancia y también contactos”. 

Fuentes con conocimiento de causa coinciden en que Iván Manchego fue difícil de atraer para Karelim López. Con una economía acomodada, no se impresionaba con regalos. Así que, informan las fuentes, Karelim López hizo que Maritza Kahn le leyera “las cartas a Iván Manchego. Karelim quería que Manchego le tuviera confianza, que le informe. [Pero] el señor era duro. Ella compraba velas y prendía en su casa”.

En este caso, las velas lograron derretir la resistencia del duro Manchego y lo llevaron a tener una relación cercana con Karelim López.

Fuentes de IDL-R indican que en el primer semestre de 2019, ambos, Roca y Manchego, le hablaron a Vizcarra sobre Karelim López, en un contexto muy concreto. 

Ambos [Karem Roca e Iván Manchego] tenían una posición dura respecto a Mirian [y sostenían que ella] … no era una persona transparente y clara … decían que había una persona que tenía acceso a fuentes importantes […] que era Karelim [hablaban] de ella como una amiga afín al régimen, que quería apoyar. … dijeron que era una empresaria. […]  Decían que quería apoyar de manera desinteresada. […] La presentaron como una vizcarra lover… una persona sin ambiciones, con ganas de apoyar al gobierno, y que había cosas no tan correctas y que ella podía dar información para [que Vizcarra no fuera] sorprendido”.

“Manchego … dijo que [Karelim López] tenía información relevante y [Karem Roca] también. A ambos los engatusó”, dicen las fuentes de IDL-R

Poco tiempo después, de acuerdo con fuentes cercanas a Martín Vizcarra, Manchego llevó al entonces presidente unos archivos con información incriminatoria contra “un funcionario de Provías, que [según la información] … tenía amarres para hacer los trámites más burocráticos y que luego cobraba para destrabar”.

Sobre Mirian Morales, según las fuentes con conocimiento del caso, Manchego “…trajo un bodoque […] Eran [supuestos] pantallazos de correos de Mirian con diversas personas […] Eran pantallazos de whatsapp falsos […] sobre un presunto desbalance patrimonial. La información era falsa. Era una cosa burda”. Vizcarra, indican las fuentes, hizo analizar la información con “personal especializado, parte DINI, y personal de inteligencia especializado”. La conclusión fue que “era falso, que no había nada […] el propio Iván Manchego acepta que era falso”. 

 

Martín Vizcarra y Mirian Morales.

 

El entonces Presidente exigió –según las mismas versiones concurrentes– a su asesor que le indicara la fuente de la desinformación. Era Karelim López. Manchego reconoció haberla visto dos o tres veces por semana, alguna vez en su oficina de Palacio.

Vizcarra no profundizó en el peligro de seguridad que representaba el hervor de intrigas en la antesala e incluso dentro del despacho presidencial. Manejó eso como una disputa doméstica particularmente patológica, sin percatarse que la gente cuya presencia en Palacio solo se explicaba por la lealtad a Vizcarra, abría ya los forados en la línea de flotación de su gobierno que poco tiempo después lo llevaron al naufragio.

Fuentes cercanas al expresidente indican que hoy Vizcarra está convencido de que Iván Manchego participó junto con Karen Roca en la conspiración de los audios. “Karem es torpe”, dice la fuente, “ahí tenía que haber una mente más elaborada. Iván estaba detrás. A tal punto de que cuando hacen la investigación de Alarcón, él no estaba en el radar, y se ofrece como voluntario para ir a declarar”.

IDL-Reporteros trató repetidamente de entrevistar a Iván Manchego para esta nota, con mensajes de texto, de voz y llamadas telefónicas. No hubo respuesta. Karem Roca, por su lado, después de aceptar inicialmente ser entrevistada y recibir un cuestionario básico, reculó y se negó a responder a este medio.

¿Cuán central fue el papel de Karelim López en esa mal investigada conspiración? La información que hay a estas alturas proviene de testimonios de personas que fueron testigos o participaron en diversas partes y momentos del proceso.

Una persona del círculo de supuesta confianza de Vizcarra no tiene dudas: Karelim López fue el nexo con Edgar Alarcón. Ella habló a nombre de Karem e hizo las tratativas”.

Varios policías, dos de ellos, por lo menos, con rango de general, ayudaron clandestinamente a Alarcón. Uno de ellos fue presentado por Karem Roca. Y todos los hasta ahora conocidos frecuentaban a Karelim López. Varios estuvieron en la memorable fiesta [El sombrero sin cabeza] de cumpleaños que le hizo Karelim López a Karem Roca en noviembre de 2019, un año antes del hundimiento del gobierno que se quiso cooptar y, al no conseguirlo, se decidió hundir.

 

Edgar Alarcón, expresidente de la comisión de Fiscalización del Congreso. (Foto: ANDINA/Difusión)

 

Brujas en guerra

 

El viernes 11 de septiembre de 2020, Karem Roca declaró ante la comisión de Fiscalización del Congreso.  Negó “categóricamente”, entre otras afirmaciones, haber grabado a nadie. Fue la víspera del allanamiento por la fiscalía a las viviendas de Richard Swing (Cisneros), Mirian Morales y Karem Roca. 

No se necesitaba clarividencia para percatarse de que las cosas podrían salirse de control y que una buena investigación fiscal podría encontrar mucho más de lo que se quería enseñar. 

Ese mismo día, 11 de septiembre, Karelim López llegó a la casa de su vidente estable, Maritza Kahn. Antes que el tarot, la televisión marcó el tema de conversación, pues ahí estaba, en la pantalla,  la “prima” Karem Roca en el Congreso, la misma persona que había llegado no mucho tiempo atrás a la sala de Kahn, llevada por Karelim López para entrever en las cartas el futuro que no vio.

Karelim López llegó para hacerle un pedido fuera de lo común a Kahn. Llevaba un paquete que necesitaba guardar fuera de su casa hasta el día siguiente. ¿Podía dejarlo en la casa de Maritza? Según la adivina, Karelim López le dijo que no había “nada malo” en el paquete, el cual, según ella, no se abrió. Kahn aceptó y Karelim se marchó poco después. La vidente guardó el paquete en un closet del segundo piso.

El día siguiente, domingo, llegó el hijo de Kahn a visitarla y almorzar con ella. Entonces tocaron la puerta. Eran dos policías y uno de ellos le dijo a Kahn que sabían que Karelim López le había dejado un paquete. Que iba a haber operativos con allanamiento, que no se metiera en problemas y les entregara el paquete sin llamar a Karelim, cuyos teléfonos estaban chuponeados. En poco rato el asunto iba a aparecer en la televisión.

Preocupada y asustada, Kahn entregó el paquete a uno de los dos policías y salió con su hijo a ver hacia dónde se dirigieron aquellos. Varios vecinos del barrio, entre ellos la ex congresista Leyla Chihuán, que estaba ahí visitando a su familia, salieron a observar qué pasaba y vieron a los policías alejarse a pie. 

Advertida por Kahn de lo sucedido, Karelim López llegó poco después. Escuchó, salió y pasó a la acción.

Acusó a Maritza Kahn de haberle robado el paquete que, según dijo, contenía dinero al contado. 

Pronto incluyó en la acusación a otra persona: Jéssica Sáenz, a quien llaman “Perla”, que hasta ese momento había sido trabajadora del hogar durante diez años en la propia casa de Karelim López. 

La acusación tuvo varias versiones, pero la final fue que ambas se habían confabulado para inducir un profundo temor en Karelim López de que su casa iba a ser asaltada por gente informada de que tenía ahí una cantidad alta de dinero en efectivo; que la habían convencido de que oculte ese dinero en la casa de Kahn, y que una vez ahí, la vidente había inventado una inexistente intervención policial para desaparecer el dinero. 

¿Cuánto dinero era? Karelim López denunció primero que eran 50 mil soles. Luego de varios documentos cambió de súbito la cantidad y afirmó que se trataba de 50 mil dólares. 

El asunto rezumaba improbabilidad por todos lados. Si lo que menos le faltaba a Karelim López eran cajas fuertes en sus casas, ¿a qué llevar tanto dinero al hogar desprotegido de una adivina? Si temió que fueran a asaltar su casa, ¿por qué no llamó a su potente lista de contactos operativos en la PNP para que actuaran en forma inmediata? Si se sintió seguida (o “reglada”) en ruta al banco, donde supuestamente iba a depositar el dinero (y que por eso regresó primero a su casa, según dijo en versión ulterior), ¿por qué no pidió protección desde ahí? Karelim López, la mujer a la que, entre varios otros servicios, la Policía le ponía un motociclista uniformado para que pudiera viajar a velocidad de ministro ¿no atinó a llamarlos cuando se sintió en peligro? ¿pudo ser asustada por la burda historia que, según ella, urdieron la trabajadora del hogar con la adivina?

La acusación sonaba falsa en el conjunto y en el detalle. Pero, contra todo lo que, a la luz de la experiencia y de la lógica, se pudiera esperar, prosperó. El entonces comisario de Breña, comandante PNP Luis Alberto Napa Samalvides, se movilizó a fondo para respaldar a López en la acusación. Y sostuvo haber constatado con los vecinos que nadie vio a los policías que llegaron para llevarse el paquete ese día, pese a que uno de sus subordinados había confirmado antes la presencia de testigos, que los vieron llegar y retirarse, entre los cuales se encontraba la ex congresista Leyla Chihuán. Había además, una cámara frente a la casa de Khan y, pese a que se la mencionó, ninguno de los policías que intervino en el caso atinó a incorporar la grabación en lo presuntamente investigado.

 

 

Primer documento policial donde se menciona la presencia de por lo menos un testigo, la ex congresista Leyla Chihuán, que vio a los policías que se llevaron el paquete el día domingo.

 

 

Parte de la declaración del excomisario de Breña Luis Alberto Napa Samalvides, en la que afirma que no hubo testigos de la presencia de los dos policías el 12 de septiembre de 2020 y sostiene que Kahn le confesó haber contado el dinero que denuncia Karelim López. Su declaración,  hecha en noviembre, contradice el primer informe del Policía que llegó al lugar dos meses antes.

 

Luego, cuando Karelim López se declaró “amenazada” por la veterana clarividente y por la ya ex trabajadora del hogar, la entonces subprefecta de Breña, Lourdes Vizarreta le otorgó con gran diligencia, las “garantías” frente a las acusadas, que servían básicamente para terminar de empapelar a dos personas con limitadísima capacidad de defensa. 

 

 

Una de las dos “garantías personales” que la entonces subprefecta de Breña entregó a petición de Karelim López

 

Pese a la movilización de considerables recursos e influencias distritales, sobre todo en Breña, la denuncia de Karelim López adoleció desde el principio de la básica limitación de su improbabilidad. 

La improbabilidad, es necesario añadir, no se agota solo en Karelim López. Todas las versiones tienen puntos por lo menos opacos, que se necesita aclarar. Eso no se puede lograr, por supuesto, consultando el tarot sino a través de una investigación policial y fiscal seria y verdadera, en lugar de la vergonzosa charada de investigación que ambas instancias produjeron en el caso. 

La acusación artificiosa y grotescamente armada contra la vidente y la empleada del hogar solo despierta nuevas preguntas sobre un capítulo en el que nada es claro. ¿Por qué Karelim López entregó con tanta urgencia el paquete a su adivina de cabecera? ¿Por qué esta lo entregó luego a los presuntos policías sin mayor resistencia, sabiendo la gran influencia que Karelim López manejaba en la PNP en general y Breña en particular? 

Las preguntas más intrigantes, sin embargo, son: ¿qué llevó a Karelim López a lanzarse en ofensiva total contra la médium titular de sus diálogos con el más allá durante una docena de años y contra la empleada que la acompañó por casi igual tiempo? ¿Fue algo que tuvo que ver solo con sus procelosos asuntos mundanos o también con aquellos que se resuelven con fumadas de puros, cera quemada y cartas que vibran entre conjuros? 

No puede desestimarse eso solo como melodramas de la informalidad chicha en sus niveles terrenales y extraterrenales porque si algo debe estar claro a estas alturas es que Karelim López consiguió, en buena parte con esos recursos y sus patologías colaterales, influir en transacciones y decisiones que tuvieron gran importancia para el país y que terminaron afectando el curso de su historia. Como fue la cadena de eventos que desembocaron en la destitución de Vizcarra.

Y esa influencia, como ahora sabemos, no acabó ahí. Luego de expresar su apoyo a Keiko Fujimori en la segunda vuelta de las elecciones de este año, Karelim López se las arregló para ganar méritos apoyando –sobre todo en el crucial escenario de Breña– a los partidarios de Castillo (en cuyo proceso coincidió con la ex subprefecta de Breña, Lourdes Vizarreta, la que poco antes había aprobado la petición de “garantías” que López hizo contra Kahn y Jésica Sáenz), estableciendo rápidas relaciones con el grupo cercano a este (con Bruno Pacheco, pero no solo con él) e incorporándolos con fulgurante rapidez en su, digamos, modelo de negocios. 

Pocas semanas después estuvo moviendo transacciones (con fuertes síntomas de corrupción), en Provías, en PetroPerú, en la oficina de Bruno Pacheco en Palacio… y visitando varias veces al Presidente de la República.

Y todo eso en medio del eventual escándalo callejero, sesiones de santería y guerra de brujos por otros medios. 

“El retorno de los brujos” fue el título español de un libro francés de éxito arrollador en la década de 1960. Acuñó el término “realismo mágico” siete años antes de la aparición de “Cien años de soledad”. El tiempo, empero, hizo lo suyo y la obra de Louis Pauwels y Jacques Bergier caminó a contrasentido de la de Gabo: de la fama al olvido. 

Aquí, los brujos (y las brujas) no precisan retornar porque nunca se fueron. 

No son el tipo de brujos que Albus Dumbledore invitaría a cenar en Hogwarts pero a ellas (o ellos) no les importaría. Están muy ocupadas ganando fácilmente contratos con los muggles nacionales, contando la plata, viendo cómo la guardan y cómo la invierten. ¿De repente en un Hogwarts chatarra ahora que se desactiva la Sunedu?

Publicado el miércoles 29 de diciembre, 2021 a las 10:33 | RSS 2.0.
Última actualización el miércoles 12 de enero, 2022 a las 15:25

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Web por: Frederick Corazao

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